La trascendencia olvidada (lo intrascendente como fuente de malestar)
Palabras clave:
s:1:"*";Resumen
En nuestra sociedad de consumo la falta de valores morales, de una ética o una filosofía de vida que provea de recursos al ser que padece los infortunios aparejados a la vida (como la enfermedad, el dolor o la muerte), hace patente la desprotección espiritual de la que adolece un modelo antropológico moderno, amparado en la institucionalización progresiva tanto de los cuidados corporales y mentales (sistema médico), del apoyo moral (psicología), como de las distintas secciones en las que se ha dividido el ente humano, dejándolo diseccionado y desprovisto de la capacidad de autoayudarse sin recurrir a las herramientas de un sistema legitimado y técnicamente facultado para ello. La ausencia de un soporte trascendente, junto con un ideal puramente estético de hombre, provoca malestar en el ser humano. Este "malestar" se traduce en insatisfacción, falta de aceptación de la adversidad y angustia existencial, cimientos de un número indeterminado de nuestras patologías socialmente descontextualizadas, tratadas y descritas por la medicina. Aunque los beneficios de la medicina científica para mitigar el dolor físico y los síntomas de las enfermedades mentales es patente e indiscutible, habría que plantearse si ha trabajado algo por hacernos fuertes ante el sufrimiento, o si por el contrario ha contribuido a generar individuos dependientes de los servicios sanitarios, hipersensibles, débiles y desprotegidos frente a la adversidad. En este artículo se critica el modelo social estético y consumista y se ofrecen otras perspectivas (religiosas, éticas, filosóficas, etc) desde las que abordar la cuestión del sufrimiento humano y su asunción
