Empirismo y religiosidad en una representación de la peste del Antiguo Régimen: el cuadro de Antequera
DOI:
https://doi.org/10.58807/temperamentvm20246845Palabras clave:
s:17:"Epidemia de peste";, s:28:"Observación de la naturaleza";, s:19:"Religión y medicina";, s:20:"Simbolismo religioso";, s:23:"Historia de la medicina";, s:17:"Historia del arte";, s:15:"Barroco andaluz";Resumen
En el siglo XVII, la observación de la naturaleza comenzó a superar la autoridad de los clásicos renacentistas, impulsando un enfoque empírico en la medicina. Thomas Sydenham fue notable en este cambio, que también vio la formulación de la teoría miasmática y la creación del concepto de especie morbosa. Un óleo en la iglesia de Santo Domingo en Antequera, encargado por el cirujano Juan Bautista, napolitano, ilustra la epidemia de peste de 1679. La obra destaca tanto el empirismo médico como la profunda devoción religiosa. Representa la desesperación de la ciudad, la intervención divina mediante la Virgen del Rosario, y actos médicos empíricos como la cauterización. Este cuadro refleja la mentalidad barroca andaluza, donde religión y ciencia coexistían. La respuesta a la peste incluyó confinamientos y procesiones, con milagros atribuidos a la Virgen. La obra permite comparar la gestión de epidemias del pasado con la pandemia de Covid-19, subrayando la importancia de la ciencia y la esperanza.
