Ciudades portuarias en lucha contra la fiebre amarilla (1800-1812)
Palabras clave:
s:15:"Fiebre amarilla";, s:20:"Remedios depurativos";, s:10:"Sahumerios";, s:7:"Higiene";, s:11:"Saneamiento";, s:19:"Cordones sanitarios";, s:11:"Cuarentenas";, s:9:"Rogativas";, s:36:"Expedición Filantrópica de la Vacuna";Resumen
Al tiempo que una expedición filantrópica española distribuye por América y Asia la primera vacuna que conoció la humanidad, la Península Ibérica está bajo un asedio permanente de fiebre amarilla. Una epidemia que la Medicina combate con la ayuda de sudoríficos, enemas, quina y friegas de aceite; con sahumerios de plantas, de vinagre y de azufre y con andanadas de pólvora; con el aislamiento en chozas; con detalladas instrucciones de higiene y medidas de saneamiento para las cárceles. Para la política sanitaria, los indiscutibles cimientos de su lucha contra la epidemia van a ser las cuarentenas de personas y mercancías, sin descuidar la real recomendación de “implorar la misericordia de Dios con oraciones públicas”.
