Evaluación de tiempos de atención en pacientes frágiles en urgencias
Palabras clave:
s:27:"Plan normalizado de trabajo";, s:15:"Paciente frágil";, s:23:"Urgencias hospitalarias";, s:17:"Triaje Manchester";, s:21:"Tiempos asistenciales";, s:10:"Eficiencia";Resumen
Objetivo principal: Evaluar si la implantación de un Plan Normalizado de Trabajo (PNT) que identifica precozmente a los pacientes frágiles y les asigna un circuito asistencial prioritario reduce los tiempos de atención y mejora la eficiencia en el Servicio de Urgencias del Hospital de La Línea, sin perjudicar al resto. Metodología: Estudio descriptivo y retrospectivo. Se compararon dos periodos: 2022 (fase pre-intervención) y 2023 (año tras la implantación del PNT). Se incluyeron todos los episodios del circuito polivalente. Las variables fueron TEPCOF (intervalo clasificación-primera valoración) y TATCO (tiempo asistencial total); además se calculó el índice de eficiencia Martina. Para medir el efecto en la población diana se tomó una muestra aleatoria de cuarenta pacientes frágiles atendidos en marzo, junio, septiembre y diciembre de 2023. Se aplicó un análisis DAFO previo y un grupo multidisciplinar redactó el procedimiento, aprobado por las comisiones de Seguridad y Humanización del área. Resultados principales: En 2023 se atendieron 27 814 pacientes, 32 % frágiles. La prioridad P2 cayó del 19,6 % al 16,0 % y la P3 subió del 70,9 % al 80,2 %. Los tiempos TEPCOF bajaron de 17,1 a 7,1 min en P2 y de 38,5 a 29,1 min en P3 (p < 0,001). Entre los frágiles se registraron 10,4 min (P2) y 42,2 min (P3), también inferiores a 2022. El TATCO descendió de 104,4 ± 7,5 a 99,2 ± 4,8 min. El índice de eficiencia Martina aumentó de 2,15 a 2,52, mejoró diez de doce meses. Las mejoras fueron más acusadas en los meses estivales, cuando la demanda es mayor, lo que refuerza la solidez de la intervención. Los intervalos de confianza al 95 % excluían la unidad. Conclusión principal: El PNT priorizó la fragilidad sin penalizar a los demás, acortó tiempos críticos y elevó la eficiencia del servicio. Los resultados apoyan la adopción de circuitos de fragilidad en otros hospitales, recomendándose seguimiento longitudinal con indicadores asistenciales y de salud.
