Solo tomarle la mano
DOI:
https://doi.org/10.58807/indexenferm20268026Palabras clave:
s:16:"Final de la vida";, s:6:"Muerte";, s:14:"Acompañamiento";Resumen
En una unidad donde la vida se vigila a través de monitores y alarmas, una enfermera se enfrenta a una experiencia que transforma su manera de entender el cuidado. Acompañar a un paciente en el final de su vida, en ausencia de respuestas rápidas del sistema y de los recursos adecuados, la confronta con los límites de la técnica y la obliga a redescubrir el valor de la presencia. La dignidad al final de la vida, la soledad institucional y la esencia humanista de la enfermería son objeto de reflexión cuando ya no es posible curar, pero sí cuidar
