El reconfortante peso de la rutina
DOI:
https://doi.org/10.58807/garnata20247200Palabras clave:
s:9:"Enfermera";, s:10:"Enfermería";, s:9:"Narrativa";Resumen
El ruido de la alarma me recuerda lo hostil que es el mundo fuera del edredón. Escojo a posta sonidos estridentes; cuanto menos se asemejen a la música, más difícil rendirse a la tentación del sopor. Los móviles deberían incluir “martillo neumático” y “erupción volcánica” en su catálogo de tonos; nos facilitarían la vida a la clase obrera. Mi pareja, que tiene un sueño a prueba de bombas, ronca a mi lado. Seguir en la cama, a pesar de sus gruñidos, resulta más reconfortante que arrojarse a la rutina. Los niños también duermen; y también dormirán cuando vuelva. Tengo la terrible sensación de que su infancia se me escapa sin remedio [Fragmento de texto].
