Diálisis peritoneal: cuando el cuidado enfermero transforma la calidad de vida del paciente
Palabras clave:
s:11:"Modalidades";, s:19:"Diálisis peritoneal";, s:32:"Enfermera de diálisis peritoneal";, s:10:"Fisiología";Resumen
Los pacientes diagnosticados con Enfermedad Renal Crónica Avanzada “terminal” presentan una función renal menor de 15 ml/min/1.73 m² (estadio 5). El paciente en esta etapa puede presentar signos y síntomas persistentes de uremia, sobrecarga de volumen, alteraciones electrolíticas y complicaciones metabólicas que no pueden ser controlados e indican el momento del inicio de la terapia renal sustitutiva. Dentro de las opciones de terapia renal sustitutiva se encuentra la diálisis peritoneal. Es una técnica donde el paciente debe tener capacidad de autocuidado o contar con apoyo de familiares o cuidadores, para realizar el procedimiento en casa, así como, ausencia de contraindicaciones anatómicas o funcionales, ya que, es una modalidad ambulatoria, en el que se introduce una solución dializante en la cavidad peritoneal, mediante un catéter peritoneal, de forma que la membrana peritoneal actúa como filtro semipermeable, permitiendo la difusión de solutos y la ultrafiltración de agua, por gradientes de concentración y presión osmótica, desde la sangre de los capilares peritoneales hacia el líquido dializante, facilitando la eliminación de toxinas. Existen dos modalidades la “continua ambulatoria” (manual) y la “automatizada” (mediante cicladora). La enfermera de diálisis peritoneal es la encargada de la educación, entrenamiento, seguimiento y detección precoz de complicaciones, por lo que es una parte fundamental para garantizar el éxito de la técnica. El objetivo de este artículo es explicar los aspectos más importantes de la diálisis peritoneal y su impacto en la calidad de vida de los pacientes
