El Legrado no come
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s:1:".";Resumen
Cabe pensar que una enfermera, trabajadora del mismo hospital, reciba un trato privilegiado y personalizado de sus compañeras, pero en mi caso no fue así.
Era una paciente más a la que le invadían sentimientos como tristeza, miedos, temores y que esperaba un trato digno, respetuoso y profesional que hiciera sentirme bien y que evitara, por lo menos, añadir mas dolor al que tenía.
Durante mi proceso pasé por situaciones como dejadez, falta de intimidad, fui identificada como un número o como una patología e incluso me dieron diagnósticos enfermeros al azar. Eso me hace pensar que no todos los profesionales (si podemos llamarlo así) están preparados para ejercer o que se debe pasar por un reciclaje para que no se olvide lo fundamental.
Lo que sí queda claro es que nunca debemos olvidar que ante todo somos personas y que es tan importante el trato como la profesionalidad
