Cuando se cierran los ojos a la vida siempre hay alguien que mira por ti
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s:1:".";Resumen
Cada día, como enfermeras, somos responsables del cuidado de las personas que atendemos en nuestro ámbito de trabajo. El paciente acude con un problema de salud, valoramos y ejecutamos un plan de cuidados de acuerdo con las necesidades alteradas. El acompañante principal, ¿donde lo incluimos?
Un día cualquiera ingresó Ana, acompañada por su hija menor, Cristina. Es su acompañante y cuidadora principal, la persona que le ayuda en todas sus actividades básicas de la vida, desde que decidió encerrarse en si mismas tras la muerte de su esposo.
Desde la perspectiva enfermera, presenta un duelo disfuncional, con un enclavamiento en alguna de sus fases.
Pero además de enfermera soy persona, y mientras escuchaba el relato de su hija, sentí el dolor, la rabia, y la incomprensión de por qué su madre actuó así tras la muerte de su marido. Muchas preguntas y sentimientos se agolparon en mi mente. Cristina forma parte de Ana, y por tanto ella también es responsabilidad mía.
Las enfermeras trabajan con la incertidumbre de una gran diversidad de respuestas humanas, pero debemos tener claro cuales son nuestras responsabilidades: prevenir, detectar, y cuidar, tanto al paciente como a su cuidador principal, que es la persona clave en sus cuidados.
