Aprendiendo a vivir sin diagnóstico
Palabras clave:
s:1:".";Resumen
Resulta perjudicial tener algo que se parece a diferentes enfermedades, pero no son ninguna de ellas, porque para poder descubrir cuál es, hay que pasarse un tiempo considerable en un hospital. Esto es lo que le ha tocado vivir a Ana, que con 23 años de edad y después de cuatro meses ingresada en una unidad de neurología, se le ha dado el alta al domicilio, con aún muchos síntomas que la incapacitan en su vida diaria, conociéndose qué tiene, pero no sabiendo qué lo produce. Toda esta experiencia ha marcado su carácter y este relato es fiel reflejo de ello.
