tempe Temperamentvm Temperamentum 1699-6011 Fundación Index Spain 1699-6011-tempe-20-e14980 10.58807/temperamentvm20246845 00011 GALERÍA ICONOGRÁFICA Empirismo y religiosidad en una representación de la peste del Antiguo Régimen: el cuadro de Antequera Empiricism and religiosity in a depiction of the plague in the Ancien Régime: the Antequera painting Díaz Madera David 1 Universidad de Granada, Facultad de Medicina, Grado de Medicina. Granada, España Universidad de Granada Universidad de Granada Facultad de Medicina Granada España Correspondencia: david.diazmadera@gmail.com 03 03 2025 2024 20 e14980 16 05 2024 28 06 2024 Publicado bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-No Comercial (CC BY-NC/3.0). Resumen

En el siglo XVII, la observación de la naturaleza comenzó a superar la autoridad de los clásicos renacentistas, impulsando un enfoque empírico en la medicina. Thomas Sydenham fue notable en este cambio, que también vio la formulación de la teoría miasmática y la creación del concepto de especie morbosa. Un óleo en la iglesia de Santo Domingo en Antequera, encargado por el cirujano Juan Bautista, napolitano, ilustra la epidemia de peste de 1679. La obra destaca tanto el empirismo médico como la profunda devoción religiosa. Representa la desesperación de la ciudad, la intervención divina mediante la Virgen del Rosario, y actos médicos empíricos como la cauterización. Este cuadro refleja la mentalidad barroca andaluza, donde religión y ciencia coexistían. La respuesta a la peste incluyó confinamientos y procesiones, con milagros atribuidos a la Virgen. La obra permite comparar la gestión de epidemias del pasado con la pandemia de Covid-19, subrayando la importancia de la ciencia y la esperanza.

Abstract

In the 17th century, the observation of nature began to surpass the authority of Renaissance classics, fostering an empirical approach in medicine. Thomas Sydenham was notable in this shift, which also saw the formulation of miasmatic theory and the creation of the concept of morbid species. A painting in the Santo Domingo Church in Antequera, commissioned by surgeon Juan Bautista, napolitano, illustrates the 1679 plague epidemic. The work highlights both medical empiricism and deep religious devotion. It depicts the city's despair, divine intervention through the Virgin of the Rosary, and empirical medical practices such as cauterization. This painting reflects the Andalusian Baroque mentality, where religion and science coexisted. The response to the plague included quarantines and processions, with miracles attributed to the Virgin. The artwork allows for a comparison between past epidemic management and the Covid-19 pandemic, underscoring the importance of science and hope.

Palabras clave Epidemia de peste Observación de la naturaleza Religión y medicina Simbolismo religioso Historia de la medicina Historia del arte Barroco andaluz Keywords Plague epidemic Observation of nature Religion and medicine Religious symbolism History of medicine History of art Andalusian Baroque
Introducción

En el siglo XVII se comienza a superar la autoridad de los clásicos procedentes del Renacimiento y se ensalza el valor de la observación de la naturaleza como mecanismo fiable para comprender la realidad. Este movimiento de observación fue impulsado en un primer momento por el intento de cotejar las diferentes versiones de los manuscritos clásicos, las cuales fueron modificadas por traducciones y copias a lo largo de los siglos, para obtener la copia más auténtica u original.

Este movimiento revisionista también se trasladó al ámbito de la medicina y dentro de él al de las epidemias. Ahora, el concepto de enfermedad dejaba atrás el humoralismo y evolucionaba a entender la enfermedad como un conjunto de síntomas observables. La descripción y ordenación de signos y síntomas observables conduce al empirismo clínico, en el que destaca la obra de Thomas Sydenham (Cunninghan, 2018). En el área de las epidemias encontramos la creación del concepto de especie morbosa, entendida como un modo de enfermar que es reiterado en multitud de casos. Además, en este siglo es cuando se formula y empieza a extenderse la teoría miasmática que dará lugar al saneamiento y programas de salud pública de muchas ciudades europeas y a métodos para combatir los miasmas en tiempos de epidemia.

Para ilustrar la mentalidad barroca ante las epidemias, me propongo analizar un óleo expuesto en la iglesia de Santo Domingo en Antequera, que alude a la epidemia de peste que sufrió la ciudad en 1679 (Molina, 2021). La obra destaca la atrocidad con la que vivieron la epidemia los antequeranos, manteniendo a pesar de ello la esperanza de la salvación gracias a su devoción a la Virgen del Rosario (Figura 1). Esta obra de autor anónimo es encargada por el cirujano mayor Juan Bautista, napolitano, y se entrega como exvoto a la Virgen del Rosario por proteger a la ciudad de la epidemia. Se representa el contexto de epidemia donde ya en esta época se comienza una aproximación científica a las enfermedades, comenzando con el empirismo clínico. Sin embargo, convive la perspectiva religiosa, presentando a la virgen como liberadora de la peste.

Cuadro anónimo de la epidemia de 1679 en Antequera. Iglesia de Santo Domingo.
El cuadro de la peste de Antequera

Se trata de un cuadro en forma de exvoto, tipo naif, anónimo, que según expresa en la leyenda fue costeado por el cirujano mayor de la ciudad Juan Bautista, y posteriormente renovado por un devoto en 1737. En el lienzo se pueden distinguir tres planos diferentes (anterior, medio y posterior) y una leyenda en el pie de la obra. La leyenda explica el contenido de lo representado, situando mediante numeración los elementos que considera esenciales (hospital, carneros, convalecencia, corregidor, lugar de predicación y cirujano). La transcripción, que respeta la grafía, pero explicita las abreviaturas para una mayor comprensión, es como sigue:

"Experimentó esta cuidad de Antequera vn pestilencial contagio, declarado el día 12 de Maio de 1679. Y para su rremedio se decretó para Hospital (1) todo el barrio nuebo. Los carneros (2) Cerro la horca. Conbalececia (3) Callebadillo. Y al mismo tiempo se ocvrrió a la piedad Divina, con proseciones de penitencia llebando las Ymágenes más devotas, y reconociendo los milagros que Nuestra Señora del Rossario hasía con el aceite de sv lámpara; obligó al Señor corregidor (4) Don Fernando Remires de Alcántara, y a los Caballeros comisarios, a pedir al Reverendo Padre Prior Fray Manvel de Santo Tomás (que despvés fve Obispo de Málaga) diese licencia, para que saliera a las calles esta Señora. Se consigvió un día Martes 17 de Jvnio; y al vestir la Ymagen, y poner las andas, sobrebino una crvda Tormenta, la que serenó Nuestra Madre al salir; viéndose un Arco Yris que vno de sus extremos, estaba sobre esta Yglesia, Llegó al Hospital que lleno de enfermos lograron el alibio, no mvriendo aquella noche; Abiendo fallecido la antecedente más de 700. Predicó en la Placeta (5) el Padre Prior, Bolbió la Ymagen a la media Noche. A los ocho días se conmobió el Pveblo, y votando esta Civdad por Patrona A esta Señora; bolbió a salir al anochecer y se vió el anvncio de nuestra felicidad en vna Paloma querodeando las andas, andvbo con la proceción por todas las calles. Era ía al amanecer cvando bolbía al conbento, la Señora y al llegar ala fvente Pasillas no la pvdieron mover, hasta que se encaminaron al barrio de San Iuan para el beneficio de todos el que se continvó con el Aseite de sv lampara El dia 28 de Agosto, se publico la salvd. Y a 4 de Octubre, se pvblicó El comercio. Y para Memoria, Costeo el lienzo Juan Batista (6) Napolitano. Sirvjano Mayor Y lo renobo. Vn devoto y S. de María Santísima. Año de 1737."

Este texto cuenta cómo tras la declaración de la epidemia el 12 de mayo 1679, en la ciudad de Antequera, se produce el confinamiento de varios barrios y hospitales saturados de pacientes. Además, narra cómo los antequeranos, devotos a la virgen del Rosario, mediante la intercesión del corregidor y los comisarios solicitan al prior la procesión de la virgen del Rosario por las calles de la ciudad. Los acontecimientos milagrosos se suceden en la misma, como señales de la intervención divina: la terminación de la tormenta, el arcoíris sobre la iglesia de Santo Domingo y el cese de fallecimientos en el hospital. El acto de agradecimiento público consistió en declarar patrona de la ciudad de Antequera a la virgen del Rosario y 8 días más tarde sacarla en procesión de acción de gracias, entre nuevas señales maravillosas.

Sobre la leyenda, en un primer plano, encontramos diferentes escenas que representan la asistencia prestada por médicos y cirujanos a los epidemiados: sajado y cauterización de las bubas, transporte de enfermos, asistencia religiosa, etc. (Figura 2). Se observa además la imagen del cirujano Juan Bautista, quien encargó la obra, representado en varias escenas tratando a diferentes personas, en una de ellas aparece con un bastón dando las indicaciones para el tratamiento de un enfermo. Las escenas más pavorosas aparecen representadas en los gestos de desesperación de los epidemiados y especialmente en el apilamiento de cadáveres dispuestos a ser enterrados en los carneros o tumbas colectivas, abiertas a tal propósito. Al fondo de este plano se aprecia la procesión de la virgen del Rosario paseándola por las calles.

Primer plano con escenas de la actividad asistencial

En un segundo plano, vemos la representación de la ciudad de Antequera, donde destaca el hospital San Juan de Dios, que ocupa una posición central en el cuadro (Figura 3). El hospital lo representa abierto al observador para que se visualice la actividad hospitalaria, con los pacientes encamados y el personal sanitario yendo de un lado a otro atendiéndolos. Además, destaca la desesperación de los enfermos al representar a un paciente saltando al vacío desde la ventana del hospital. Es destacable también el arcoíris dibujado llegando uno de sus extremos al hospital como se cuenta en la leyenda de la obra. En cuanto al resto de la cuidad se representa la iglesia de Santo Domingo en lo alto de la ciudad, se ve la muralla de Antequera y a la gente andando o procesionando por las calles.

Segundo plano con la actividad hospitalaria y rogativas por la ciudad

En el fondo o último plano encontramos tres elementos con un fuerte carácter simbólico: las flechas cayendo sobre la ciudad de Antequera, que simbolizan la llegada de la peste; la virgen del Rosario apareciéndose en el cielo; y el arcoíris en el cielo como ya se ha mencionado antes (Figura 4).

Tercer plano con elementos simbólicos.
Discusión

De la observación detallada de la obra podemos extraer algunas interpretaciones. La presencia del simbolismo religioso: las flechas cayendo sobre la ciudad representarían la maldición que está cayendo sobre ella en forma de epidemia pestilencial. La desesperación de la población ante la situación con el hombre suicidándose. O la imagen de la Virgen del Rosario representada en el cielo como puerta a la esperanza ante el fin de la epidemia que se cierne sobre la ciudad. La obra nos muestra un rasgo de la mentalidad barroca andaluza, con explicaciones desde un punto de vista religioso tanto de las desgracias como de las bondades que ocurren a la población (León Vegas, 2007).

Como aparece narrado en la leyenda, la procesión de la virgen del Rosario fue utilizada a modo de mediación ante el castigo divino que suponía la epidemia de peste (flechas). Según la historiadora Milagros León Vegas, el hecho de la bajada de casos y la incidencia de la peste no se debería si no a la lluvia que precedió el desfile procesionario: "Afortunadamente, la procesión coincidió con la acción purificadora de la lluvia, la cual sirvió para limpiar el ambiente viciado por la enfermedad y devolvió la salud a los antequeranos" (León Vegas, 2015). Este hecho, junto con el de que amainara la tormenta y la aparición del arcoíris a la hora de la procesión son presentados por la población como milagros o prodigios. Evidentemente, estos prodigios, dignos de ser venerados en la época, supusieron que la virgen del Rosario se convirtiera en patrona de la ciudad de Antequera y la entrega de diferentes exvotos a la virgen como la propia imagen que analizamos (León Vegas, 2015).

Paralelamente, encontramos actos médicos ya basados en el empirismo como la cauterización de las bubas o la forma en la que se gestionan las epidemias en este momento histórico. De esta forma se ven ilustradas diferentes imágenes del tratamiento de pacientes en un primer plano dándoles una importancia relevante, sobre todo resaltando el rol del médico y cirujano dando instrucciones, representado en la figura de Juan Bautista.

También, se resaltan instituciones ya consolidadas de atención sanitaria como son los hospitales, en este caso el hospital de San Juan de Dios, situado en el centro del lienzo. Esta posición destacada tiene sentido porque unos años antes, en 1667, el obispo de Málaga, fray Alonso de Santo Tomás, había entregado el gobierno del Hospital General de la ciudad a los hospitalarios de San Juan de Dios, para subsanar el déficit económico y la falta de respuesta de la institución (León Vegas, 2012).

Como último aspecto, la gestión de la epidemia se ve representada en la quema de objetos contagiados y en el transporte de enfermos y cadáveres en carros por las calles, estos últimos serán sepultados en fosas comunes. En los años 80 se excavaron algunos de estos carneros en San Zoilo, en pleno corazón de Antequera, aunque existen documentados muchos más distribuidos por toda la ciudad (Sierras, 2018).

En la contemplación del cuadro es inevitable la evocación a la pandemia de Covid-19 que azotó al mundo en 2020. La población se confinó en sus casas, los hospitales rebosaron con pacientes enfermos, los cadáveres se hacinaron en los cementerios y crematorios y surgieron corrientes religiosas en diferentes países y culturas dando explicaciones al fenómeno. Incluso se podría decir que la situación que se vivió en nuestra sociedad tecnológicamente avanzada podría ser peor a la vivida en esta época si nos planteamos los problemas de ansiedad y desesperación, al saber el recuento de muertos y enfermos por los medios de comunicación o la desinformación y difusión de bulos por las redes sociales.

Estos elementos pusieron en jaque no solo al sistema sanitario como consecuencia de la enfermedad, sino también a la salud mental de la población. Si bien en el siglo XVII el concepto de ansiedad o depresión entendidas como enfermedad no estaban acuñados y la población en sus casas no era plenamente consciente del número total de fallecidos. Lo que resulta evidente es que la Covid-19, como las antiguas epidemias de peste, deben hacernos pensar y recapacitar sobre cómo afrontar futuras epidemias de una manera más efectiva.

Conclusiones

La imagen expuesta en la iglesia de Santo Domingo no es sino una oportunidad de aprender sobre la hostilidad vivida en la población de Antequera durante la epidemia de peste, donde el pueblo se aferra a su devoción por la virgen del Rosario como figura de la esperanza. A su vez, el óleo nos permite extrapolar la experiencia de unos hechos que se vivieron en el siglo XVII a nuestro tiempo donde también se vivieron situaciones angustiosas por la pandemia de Covid-19 y donde la esperanza se depositó en la ciencia principalmente. Precisamente es esta, la ciencia, la que podría estar vislumbrándose como un estilo de vida en nuestro tiempo coexistiendo con la religión, que ha perdido fuerza. Incluso se podría entender la obra analizada como una transición: por un lado, el empirismo científico, y por otro, las procesiones y la religiosidad.

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