tempe Temperamentvm Temperamentum 1699-6011 Fundación Index Spain 1699-6011-tempe-20-e14714 10.58807/temperamentvm20246647 00003 ARTÍCULOS Los inicios de la Beneficencia en el Hospital San Juan de Dios de Antequera: Primeros reglamentos (1822-1842) The beginnings of the Charity at the Hospital San Juan de Dios de Antequera: First regulations (1822-1842) 0000-0001-9468-843X Berrocal Tomé Francisco Javier Hospital Son Espases. Palma, España Hospital Son Espases Hospital Son Espases Palma España Correspondencia: javierbtya@gmail.com 03 03 2025 2024 20 e14714 13 11 2023 30 03 2024 Publicado bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-No Comercial (CC BY-NC/3.0). Resumen Objetivo principal:

Describir los inicios de la Beneficencia en el Hospital de San Juan de Dios de Antequera en la primera mitad del siglo XIX: la organización y las actividades realizadas por el personal que ejerce su labor en el hospital.

Metodología:

Estudio histórico descriptivo. Se han utilizado fuentes documentales del Archivo Histórico Municipal de Antequera, libros y literatura científica relacionada con nuestro tema.

Resultado-discusión principal:

Tras la constitución de la Junta Municipal de Beneficencia se elaboran los primeros reglamentos donde se describen, entre otros, aspectos sobre el personal laboral del nosocomio, las actividades hospitalarias y la atención a los niños expósitos, similares a los del resto del país.

Conclusión principal:

La Ley General de Beneficencia no pudo aplicarse en todos sus aspectos en Antequera, pese a las buenas intenciones de la Junta de Beneficencia. Parece que las necesidades sociales y sanitarias de la población antequerana pudieron cubrirse en mayor o menor medida.

Abstract Objective:

To describe the beginnings of the Charity in the Hospital de San Juan de Dios in Antequera in the first half of the 19th century: the organisation and the activities carried out by the staff working in the hospital.

Methods:

Historical descriptive study. Documentary sources from the Municipal Historical Archive of Antequera, books and scientific literature related to our subject have been used.

Result-discussion:

After the constitution of the Junta Municipal de Beneficencia, the first regulations were drawn up describing, among other things, aspects of the hospital staff, hospital activities and the care of foundlings, similar to those of the rest of the country.

Conclusions:

The General Charity Law could not be applied in all its aspects in Antequera, despite the good intentions of the Junta de Beneficencia. It seems that the social and health needs of the Antequera population could be covered to a greater or lesser extent.

Palabras clave Beneficencia Historia de la Enfermería Historia Hospitales San Juan de Dios Keywords Charity History of Nursing History Hospitals San Juan de Dios
Introducción

Entre finales del siglo XVIII y principios del XIX el sistema sociosanitario basado en la asistencia religiosa, predominante hasta entonces, llega a ser una responsabilidad del Estado, que interviene en la sanidad para atender a la población más desfavorecida. Durante el siglo XIX, en España se promulgaron distintas normas y reglamentos para el establecimiento y organización de la Beneficencia Pública, como una nueva manera de entender la atención sanitaria. En este contexto, los poderes públicos debían ejercer esta labor asistencial, lo que suponía un coste económico que no asumió el Estado. Como consecuencia de ello, las instituciones sanitarias continuaron funcionando de forma precaria.1-4

Las primeras desamortizaciones realizadas en 1798 y 1808, provocaron una disminución de los recursos económicos de las instituciones sanitarias, situación que se agravaría con la invasión francesa. En 1812 se instaura la Beneficencia, donde las instituciones dejan el control religioso para ser administradas por entidades públicas. Se inicia este siglo con una sanidad y unas instalaciones que se encuentran en muy mal estado, situación que empeora con las posteriores desamortizaciones que aplican los sucesivos gobiernos.1,5

En el primer cuarto del siglo XIX el Hospital de Antequera [Imágenes 1 y 2] refleja esta situación en la que se encontraba la asistencia sanitaria. El nosocomio antequerano continuará funcionando bajo el patrocinio y gestión del Ayuntamiento. Su labor seguía siendo la de proporcionar asistencia sociosanitaria a los más necesitados de la población local, para lo cual el hospital disponía de diversos recursos tanto materiales (muebles e inmuebles) como humanos (enfermeros, médico, administrador).3,4,6 La labor asistencial que desarrollaba seguía siendo gratuita, pero con un coste económico al que apenas podían hacer frente con los ingresos recibidos: el mantenimiento de la beneficencia antequerana seguía estando basada en una economía donde sus recursos se obtenían de la caridad y las limosnas, así como las pocas rentas de las tierras y propiedades que poseían tras la desamortización.4,7

Entrada y portería Hospital San Juan de Dios de Antequera. Foto propia. Patio del Hospital de San Juan de Dios de Antequera. Foto propia.

El objetivo de este trabajo es describir los inicios de la Beneficencia en el Hospital de San Juan de Dios de Antequera en la primera mitad del siglo XIX: la organización y las actividades realizadas por el personal que ejercía su labor en el hospital.

Metodología

Diseño: Estudio histórico descriptivo.

La recogida de información se ha realizado a través de:

Fuentes primarias. La documentación encontrada en el Archivo Histórico Municipal de Antequera acerca de las instituciones hospitalarias y benéficas, provenientes de fondos de origen muy diverso (Iglesia, hermandades, cofradías y municipales), nos aproxima a conocer el origen y evolución del Hospital de Antequera. En dicha documentación se recogen, entre otros, actas de las juntas de beneficencia, reglamentos y ordenanzas, inventarios de material, dietas, listado de enfermos, etc.

Fuentes secundarias. Para situar en contexto este estudio, se han consultado libros y literatura científica por su relevancia en este tema y por sus contenidos y accesibilidad.

Resultados

A inicios del siglo XIX, la asistencia de las personas que dependían de la orden de San Juan de Dios (OH) se agravaría con el déficit de las rentas recibidas, que seguían sin ser capaces de satisfacer las necesidades asistenciales del nosocomio antequerano. Tras dos siglos de gestión del hospital por parte de la OH, el resultado que se esperaba de la actuación de los religiosos fue inferior a lo que se preveía.I,II,5

En 1820 el Ayuntamiento promovió la creación de una Comisión para investigar la situación del hospital, informando al Jefe Político de la Provincia del estado deplorable del Hospital y de sus habitantes, y la propuesta de la creación urgente de una Junta de Beneficencia.III El 12 de octubre de 1820, cesaron en el cargo los hermanos hospitalarios, haciéndose cargo de todo el Ayuntamiento.8,9 Finalmente, el 16 de marzo de 1822 quedó constituida la Junta Municipal de Beneficencia, quedando la sanidad antequerana bajo su administración, gestión y tutela. A pesar de la intención de la Junta de intervenir para corregir los posibles abusos descritos en las actas, no consta en las mismas ninguna acción tomada en este sentido.III Para la sociedad burguesa y aristócrata antequerana la beneficencia suponía un escenario donde presentarse como protectores de los habitantes menos favorecidos de la ciudad.

Reglamento Médico-Económico de 1822<xref ref-type="fn" rid="fn4">IV</xref>

Aunque el Hospital de Antequera venía funcionando bajo el reglamento de la OH, la Junta de Beneficencia encargó la redacción de unos reglamentos acordes a la nueva situación. Tras la formación de la Junta de Beneficencia, una de las primeras acciones que se llevaron a cabo fue la elaboración de un reglamento que regulase las actividades del hospital, y que quedó recogido en el libro de actas.IV,4 A pesar del citado reglamento la comisión no estaba segura de conseguir los objetivos marcados, aunque estaba dispuesta a intentar lograrlos. Para ello, el 16 de agosto de 1822, "la comisión encargada en el reglam.to medico y económico del hospital no puede menos de confesar q.e sus deseos son los mas sinceros y verdaderos…" y por ello se elaboró el citado reglamento, para

"… el socorro de la humanidad doliente, y de los expósitos, que lactan, pero como en materia de intereses no puede ni deve seguir los impulsos de su corazón, sino atemperarse a las circunstancias, q.e la causan, se ve en la necesidad de hacer presente q.e procede con la mayor restricción en el desempeño del objeto, q.e se propone, y q.e se divide por articulos".VI

El primer artículo estaba dedicado a las enfermerías, reorganizando la ubicación de las salas en el edificio y su utilización:

"Deve haber una sala destinada exclusivam.te p.a los enfermos de medicina, q.e podra servir la q.e ahora está ocupada indiferentem.te p.a enfermos de toda clase de Dolencias, rotulandola con el num.o 1º".

"Otra para Cirugia con el num.o 2 q.e corresponde al pasadizo, q.e mira al mediodia; y para el objeto será necesario hacerle alguna pequeña obra".

"Otra para unciones con el num.o 3º q.e corresponde al angulo de la Iglesia y ha servido p.a los presos".

"Otra para la Convalecencia con el nº 4 q.e podra ser en el 2º piso, q.e mira al oriente".

"Otra pequeña para los agonizantes con el num.o 5, q.e podra servir la q.e hoy se conoce con el nombre de roperia".

"Otra para las mugeres con el n.o 6, que en la actualidad la ocupan".

"La ultima para domicilio de los niños y amas con el num.o 7 q.e por ahora podra ser la destinada; pues cree la comision q.e necesita de rreforma tan luego como las circunstancias lo permita".

El segundo artículo desarrollaba un plan dietético, con el objetivo de mejorar la asistencia y alimentación de los enfermos:

"Para cada dieta se pondrán en la marmita doce onzas castellanas de carne de carnero, dos de tosino y una de garbanzos: pero estas cantidades deveran repartirse en dos mitades, unas de las quales se cocera por la mañana, y la otra, por la tarde, para q.e los caldos salgan de mejor gusto, y sean menos disipados por los recalientamientos.

Estas cantidades de carne pude muy bien dar de nueve a diez caldos para cada dieta, y como será raro el enfermo, q.e los necesite todos resultará un sobrante con el q.e habra el suficiente para dar a los entrados despues de visitas el q.e fuere necesario".

Las dietas las establecía el médico, usando como medidas para ello raciones o medias raciones: la primera dieta a partir de caldo, del que variaba su número en función del estado del paciente. La segunda además de los caldos, se le añadía sopa o chocolate, arroz y fideos.

"Dieta 1ª. Se compondra de diez caldos distribuidos a las 5, 7, 9 y 11, de la mañana: y a las 1, 3, 5, 7, 9 y 11, de la noche, pudiendo el facultativo disminuir o modificar según le paresca mas analogo al estado del paciente.

Dieta 2ª. Se compondra de quatro caldos distribuidos a las 5, y 9, de la mañana y a las quatro y nuebe de la tarde y noche; sopa por el desayuno o chocolate; y 3 onzas de arroz, fideos, semulas p.a cocido o caldo por comidas y otras tantas por cena.

Racion. Para cada racion se pondra si se puede, en olla separada de las dietas doce onzas de carne, dos de tosino y una de garbanzos; de cuyas cantidades se dejara la mitad por comida y la otra mitad por cena, agregando el desayuno, q.e devera componerse de una sopa, y diez y sies onzas de pan distribuido.

Media ración. La mitad de lo anterior, o sea seis onzas de carne por comida, una de tosino, media de garbanzos, ocho de pan, sopa o chocolate por desayuno, y sopa por las noches".

Finaliza el artículo con la anulación de las dietas y prácticas anteriores, quedando a disposición del médico el modificar las dietas según considere oportuno:

"El plan dietético propuesto con la adiccion de las cantidades de vino y viscochos, q.e el facultativo tenga a bien, es el q.e cree la comisión debe adoptarse por ahora, añadiendo o quitando para la mayor perfección lo q.e la experiencia acredite faltan o sobran: pero deven quedar abolidas y sin uso todas las formulas y rutinas anteriores, mediante aq.e siendo el objeto de la mejor asistencia y alimento de los enfermos combinados con la economía quedan desempeñados ambos extremos con el método propuesto".

En cuanto a la organización sanitaria, los empleados y las funciones que ejercían en el nosocomio antequerano venían establecidos en su artículo tercero:

"Empleados

El numero de estos se compondrá de un Director, un enfermero mayor con funciones de cabo de sala,… subalternos, un capellán, un medico, un cirujano, un sangrador y un cocinero".

En primer lugar, se establecía las obligaciones del Director, el cual se haya subordinado a las decisiones de la Junta Municipal, y debe velar por el funcionamiento del hospital:

"Obedecer y hacer executar todos los encargos de la Junta, y aun entender de q.e qualquiera de los Señores vocales de ello podra inspeccionar por si a la hora, q.e le acomode la cantidad y calidad de los alimentos q.e se subministren, estado de asistencia y limpieza de los enfermos, y prevenir la providencia, q.e estime oportuno con arreglo a las circunstancias, q.e note, dando parte a la Junta en la seccion inmediata ó al S.or Presidente para q.e cite á extraordinaria si lo estima por conveniente".

También se fijaba la ubicación de su despacho, así como la custodia de las llaves de diversas dependencias y de libros de registros:

"Cree q.e para el efecto seria muy oportuno asignarle la habitación de la escalera para estar al frente de todas las ocurrencias, q.e puedan accidentalm.te agravar el estado de los enfermos. también devera tener en su poder las llaves de la despensa y quartos donde se custodien efectos de la casa como igualm.te el libro de asientos de la partida de los expositos; presenciar la extensión de estas partidas, y la dieta de raciones ponen el V. B. a todos los documentos q.e salgan de sus oficinas, é intervenir y presenciar todas las obligaciones y operaciones del enfermero mayor y demas mozos.

Residira en el la facultad de despedir mozos y remplazarlos interinam.te quando lo juzgue necesario, dando cuenta a la Junta en la seccion proxima para q.e resuelva lo mas conveniente.

Debera tener un amanuense, a quien pueda mandar extender todos los apuntes pertenecientes al ramo de la inclusa y demas q.e corresponden al establecimiento".

En relación al enfermero mayor, predecesor del actual supervisor de planta de hospital, tendrá a su cargo a los subalternos o enfermeros, ordenándoles las tareas asistenciales, alimentación y de higiene a realizar, encomendadas por el médico y el director:

"Debera estar subordinado en untado al Director y demas Gefes para hacer y mandar hacer a los enfermeros de su cargo lo q.e se les provenga.

Hará q.e semanalmt.e se muden las sabanas y camisas de todos los enfermos, sin perjuicio de mudarlas durante ella a aquellos enfermos, q.e dispongan los facultativos.

Señalará el enfermero, q.e debe quedar de guardia de imaginaria por la noche, pasando la correspondiente noticia al Director".

Asimismo, acompañará en la visita al médico, vigilando el estado de las salas, e informando del resultado de la misma al Director:

"Cuidara de q.e antes de la visita y después de hecha la limpieza de los vahos inmundos, se ventile, barra y alfotife la habitación, practicandolo cada enfermero en el distrito de las camas de su asitencia, y en la donde se bolvera a barrer antes de visita.

Hará que en cada una de ellas vaya delante un enfermero componiendo las camas o cualquiera otra cosa, q.e exija el facultativo para tomar conocimiento.

Concluida la visita sacará una nota de la libreta para q.e el Director disponga la data de lo q.e en ella se mande: esta nota será por resumen, por ejemplo, tantas dietas primeras, tantas segundas tr.a pasando en seguida a la despensa y cosina para en unión con el Director hacer la entrega al cocinero, y proceder a la preparación de ellas."

Para finalizar establece:

"Recurirá del Director baxo su responsabilidad las ropas, q.e deven distribuirse en los enfermos, cuya operación se hará p.r inbentario y con una marca o sello, q.e designará la Junta, a fin de evitar los fraudes, q.e pudieran cometerse.

Evitará por todos los medios posibles la venta de raciones."

Para los subalternos o enfermeros "quedan designadas sus atribuciones por las q.e se señalan a sus inmediatos Gefes respectivos, a quienes deven obedecer" tal como hemos visto en el apartado del enfermero mayor.

En relación al capellán, la comisión, teniendo en cuenta que la gestión y propiedad del hospital pasa de manos seglares a laicas, se abstiene "…de más prevenciones, porque mira con la mayor consideración su sagrado ministerio", por lo que queda como administrador de los sagrados sacramentos.

Al Médico, prácticamente estaban subordinados todo el personal del hospital: subordinados los cabos de sala, practicantes, cocineros y enfermeros. El cual,

"debera hacer indespensblem.te dos visitas al dia a la hora, q.e se desige; mas a la de por la mañana asistira el boticario encargado o practicante de este para q.e en cuaderno separado apunte las medicinas y los numeros, a quienes corresponda, evitando de este modo los abusos y equivocaciones, q.e con tanto perjuicio de la humanidad doliente pueden notarse".

Junto al médico aparecía la figura del boticario, el cual

"…devera ser un profesor aprobado q.e podria habitar una de las casas, q.e tiene el hospital junto a este edificio, y si fuese posible la más inmediata, para q.e teniendo correspondencia interior sea mas comodo y facil el despacho de las medicinas; haciendo su ajuste por recetas, o del modo q.e sea mas compatible con la economia del Hospital y la utilidad de otro profesor".

Los cabos de sala y practicantes tomaban nota durante la visita facultativa de la dieta y medicamentos de cada enfermo:

"En el acto de la visita daran lugar los facultativos para q.e el cabo de sala y practicante hagan sus apuntes con todos las letras, echando una ralla en blanco, q.e quedase a fin de q.e no pueda alterarse lo dispuesto. Apuntarán estos solam.te los numeros, q.e tengan enfermos, sin dexar en la libreta ningun corral o vacio; esta la firmará el facultativo por la mañana, y en la tarde solo se notara en ella con las mismas formalidades lo dispuesto a los enfermos entrados después de visita, y a los de aquellos numeros, q.e por algun accidente imprebisto disponga la variación de alimentos; cuya visita firmará igualm.te.

Y mediante a q.e otros Cabo de sala, practicante, cocinero y enfermeros deben estar subordinados a los facultativos como sus inmediatos jefes, deben zelar la conducta de estos para el desempeño de sus atribuciones, pudiendo reprehenderles, e imponerles el proporcionado castigo por de pronto, y dar parte al Director.

En la hora, q.e se designe para la visita esperarám los subalternos al facultativo, q.e será precisam.te a una hora determinada, y reunidos principiará cada uno a sus mas exacto desempeño".

Respecto al Cirujano, éste "…debe tener su domicilio en el hospital para poder acudir a las graves urgencias, q.e en horas indeterminadas puedan ocurrir…", además de tener las mismas funciones y obligaciones que el médico.

La relación de empleados finalizaba con las figuras del Sangrador y el Cocinero, ambos también estaban subordinados al médico y cirujano.

El cocinero debía seguir las dietas propuestas por el médico. Así en otro documento de la época, se reflejaba en tablas de alimentos diarias, el número y tipo de enfermos y las raciones a administrar según las dietas establecidas. El consumo de pan era de entre 23-30 libras al día y el de carne de 40 libras al día. Otros alimentos utilizados eran: asados, albóndigas, arroz y fideos. [Tablas 1 y 2]V,VI

Tablas de alimentos<xref ref-type="fn" rid="fn5">V</xref>
CLASES DE ALIMENTOS PAN CARNE A B C D E F G H
d a c a c d c d
Ración completa 4 6 6 4 4 2 1
Ración con arroz 4 6 6 4 2 1 3
Ración con fideos 4 6 6 4 2 1 3
Ración con huevos 4 6 6 4 4 2 1 1
Ración con leche 4 6 6 4 4 2 1 ½
Ración de arroz 4 6 6 3
Ración de fideos 4 6 6 3
Media ración 4 6 4 4 2 1
½ ración con arroz 4 6 4 4 2 1 3
½ ración con fideos 4 6 4 4 2 1 3
½ ración con huevos 4 6 4 4 2 1 1
½ ración con chocolate 4 6 4 4 2 1 1 1
½ ración con leche 4 6 4 4 2 1 ½
Ración con chocolate 4 6 4 4 4 2 1 1 1
Sopa de pan 4 4 4
Sopa de arroz 3
Sopa de fideos 3
Sopa de sémola 3
Sopa con chocolate 4 4 4 1 1
Sopa con leche 4 4 4 1

d = desayuno A = garbanzos E = sémola

a = almuerzo B = tocino F = huevos

c = cena C = arroz G = chocolate

D = fideos H = leche de cabra

Tabla de alimentos<xref ref-type="fn" rid="fn6">VI</xref>
"Tabla de alimentos del 3 de Julio de 1833
Pobres 09
Mujeres 08
Soldados 01
Presidiarios 03
21
Desº de sopa 20
Comida de Tropa
Bandeja de pan 04
Puchero 03
Huebos dobles 01
04
Cena
Puchero 03
Huebos 01
04
Puchero 16
Dietas con chocolate 01
Bandeja de pan 16
17
Cenas
Guisado 16
Dietas 01
17
Bandeja de vino
Leche 2 cuentillas, una para dos enfermos y otro para los niños"

Siguiendo con el reglamento, por último, hacía referencia a la inclusa, para la cual dispone: "Para cada dos niños deve de asignarse un ama, y en su defecto el numero de cabras, que se juzgue necesario."

Finalmente, aparecía una nota en la que la Comisión encargada de la elaboración del presente documento

"… no está segura de haber desempeñado el objeto, q.e se ha puesto a su cuidado, con toda la ilustración y delicadeza, q.e el requiere y VVSS deberian esperar; mas se encuentra dispuesta a reiterar su pequeño trabajo con las observaciones, q.e la Junta le haga, hasta poder conseguir el grado de perfección, q.e se necesita".

El documento concluye:

"Esta copia esta conforme con el reglam.to original, q.e la comision ha presentado, el cual queda firmado y rubricado por mi el Secretario con la nota de haberse copiado en el libro de actas".

Para finalizar decir que, gracias a los inventarios del Hospital realizados durante el primer tercio del siglo XIX, conocemos los bienes para el servicio y desempeño de su cometido asistencial, y que eran los siguientes: camas, sábanas, colchones, almohadas, mantas, toallas, una escalera para llevar los cadáveres al camposanto, un escalfador, jofaina o aguamanil para lavarse las manos, un aparador de madera con hijuela de alambre y varios instrumentos de cirugía (sierra, corbo, torniquel,…), mesas para la comida de los enfermos, botillas para medicinas, aparatos de morder para la curación, lebrillos y barreños, platos, vasos, pucheros, etc. Además, la enfermería de mujeres disponía de cunas, colchoncillos de lana, sabanitas, y pañales. Respecto a los efectos medicinales utilizados encontramos: linaza, alumbre, espuma de ballena, goma arábiga, sangre de drago, sándalo rojo, raíz de chona, nuez moscada, valeriana, sal de amoniaco, vitriolo blanco, manzanilla, azafrán, salvia real… También disponemos de datos sobre el número de enfermos que por aquel entonces se atendía en el hospital antequerano. [Tabla 3]VII

Inventario de ingresados en el hospital<xref ref-type="fn" rid="fn7">VII</xref>
29 de octubre de 1813 3 de mayo de 1815 3 de mayo de 1818 3 de mayo de 1821
5 pobres enfermos 91 pobres enfermos 158 enfermos curados 260 pobres enfermos
7 mujeres 64 mujeres 18 mujeres 28 mujeres
39 militares 391 militares
Del total 546, 48 muertos 32 fallecidos 17 fallecidos
Reglamento de 1841<xref ref-type="fn" rid="fn4">IV</xref>

En octubre de 1838 se informaba al Jefe Político que "todo el capital del hospital es de la hospitalidad y nada es da la comunidad de los frailes", pasando a ser gestionado por la corporación municipal a través de la Junta.V

Durante estos años había numerosos retrasos en el cobro de las deudas del hospital. Para paliar esta situación se organizaron por ejemplo rifas o funciones de teatro a beneficio de los niños expósitos.

Ya en manos de la Junta, la comisión encargada de la supervisión del hospital elaboró un nuevo reglamento aprobado y puesto en práctica el 21 de enero de 1841.IV Más breve que los anteriores, estaba dividido en tres títulos dedicados al enfermero mayor, médico y botica respectivamente. En sus artículos no aparecía nada nuevo en cuanto a la asistencia sanitaria y funciones de los empleados:

"La comisión encargada de la Junta de Beneficencia para el arreglo del Hospital de San Juan de Dios.

Titulo 1º

Art. 1º Le pondrá un enfermero mayor.

Art. 2º Estará a cargo del enfermero mayor el cuidado de las salas, velar que los enfermos que tienen a su cargo estén bien asistidos, y cuidado especialmente que no haga falta de ninguna especie.

Art. 3º Asistirá a la visita diaria de ambos facultativos, que deberá ser a hora determinada y llevará una libreta de las medicinas que receten, y del plan dietético impuesto a los enfermos.

Art. 4º Será de su cargo el cumplir y desempeñar la sacristía y cuidado de la Iglesia y su aseo.

Art. 5º Vigilara enteramente de la limpieza para comodidad de los enfermos, y demás cosas necesarias que puedan contribuir a su curación como medicina, alimentos, etc.

Art. 6º No permitirá que haya tertulias en la sala, ni menos lo hará de cosas que traigan de la como frutas, bebidas, y todo lo que sea perjudicial para los enfermos, y cuidara especialmente que los enfermos no salgan a paseo sino aquellos que los facultativos se lo consideren por medicina.

Art. 7º Queda igualmente a su inspección que no se traigan mas medicinas que las que los facultativos receten, y que estas no sirvan para curar los enfermos de la calle, y si solamente a los del hospital.

Titulo 2º

Art. 8º Obligaciones de los facultativos.

Art. 9º Será obligación de los facultativos asistir diariamente, a la visita y cuanto esto no puedan de ningún modo, dejaran persona encargada de su confianza que lo desempeñan.

Art. 10º La visita la hará en invierno a las 8 de la mañana y en el verano a las 7, y darán parte al director del establecimiento de cualquier falta que haya y encuentren.

Titulo 3º

Art. 11º La botica. Se propondrá al boticario los medios que pasen con mas conducemos para la economía y buen arreglo de la medicina sirviéndole de regla que han de ser de la mejor calidad, para que surtan el en efecto en los enfermos.

Así lo entiende la comisión (855). Sin embargo acordaran lo que tengan por más convenienza. Antequera 21-1-1841. Enterada la Junta aprobó el trabajo de la Comisión y acordó se tubiesen presente y se pusiese en practica en lo sucesivo."

La asistencia a los niños expósitos

Con la creación de la Junta de Beneficencia se pretendía paliar la mala situación y abandono de los niños expósitos. Las Juntas de Señoras adquirieron especial importancia en el cuidado de niños expósitos, organizando y gestionando. En la primera Ley de Beneficencia de 1822 solo se hacía referencia a las asociaciones de uno y otro sexo que tuviesen por objeto el cuidado de los niños expósitos.10 No será hasta la promulgación de Ley de Beneficencia de 1849, donde se crearan las Juntas de Señoras:VIII

"Las Juntas Provinciales establecerán donde sea posible Juntas de Señoras, que en concepto de delegadas, cuiden de las casas de expósitos, procurando que la lactancia de estos se verifique en el domicilio de las amas de maternidad, de las de párvulos, de cualquier otro establecimiento…",

Y que provenían de familias que ocupaban un lugar destacado en la economía, la política y la sociedad de la ciudad.11

La comisión antequerana creada informó sobre las malas condiciones de los niños expósitos, su mala alimentación, y pidieron cabras para su alimentación, y nodrizas y amas para darles de mamar. Esta situación crítica se prolongó, llegando al traslado de los niños expósitos ante el mal estado de las dependencias del hospital y las dimisiones de los directores de huérfanos, capellán y directores generales. La Junta Municipal creó la Junta de Señoras, cuyas actividades estaban establecidas en el "Reglamento de la Junta de Señoras en Socorro de los Niños Espósitos de la Ciudad de Antequera",VIII fechado su manuscrito-borrador el 13 de mayo de 1840, y presentado ante la Junta de Beneficencia el 12 de noviembre del mismo año, estando estructurado en 68 artículos, distribuidos en 6 títulos.12

Este manuscrito estaba firmado por María de los Remedios Díaz de Tejada, María de la Encarnación Viso de Aguirre, Pedro Albares, Joaquina Uribe de Mansilla, Francisco Delgado y Diego de Padura, este último dirigió e hizo las últimas correcciones, y posiblemente coordinador de la elaboración del reglamento. El resto presumiblemente serian médico, cura, y señoras pertenecientes a la beneficencia. Sin embargo, la actuación de las Señoras no fue más allá de las buenas intenciones de la Junta y de la simple elaboración del citado reglamento; su labor asistencial fue breve o no se llevó a cabo.

Durante estos años la situación del hospital no era muy buena. Junto al mal estado de las dependencias de este (hubo que trasladar a los niños expósitos) se une el hecho de que no se cobraban las deudas; todo esto a pesar de que se disponía aún de numerosos bienes. Como consecuencia de la mala situación se sucedían las dimisiones de los directores de huérfanos, capellán y directores generales. En la junta del 13 de octubre de 1842, la Junta Municipal acordó hacer a cinco hermanas de la Caridad para atender niños huérfanos, asistir a enfermos de ambos sexos y vigilar y cuidar a los niños expósitos. Años después, con la aplicación del Reglamento General de 1852, los niños expósitos de toda la provincia serían acogidos en Málaga.IV,VIII

Discusión

El nuevo orden militar y político-administrativo que se estableció tras la finalización de la Guerra de la Independencia, dio lugar en España a un desastre económico y una crisis de subsistencia; las bajas humanas ocasionadas en el conflicto bélico incidieron negativamente en el crecimiento demográfico que tardaría varias décadas en solucionarse, no solo por la propia guerra sino por las consecuentes hambrunas causadas por el importante déficit de comida durante y tras el conflicto. A pesar de esta situación, la población de Antequera experimentó un crecimiento demográfico en el que no participaron todos los grupos sociales: las órdenes religiosas, principalmente la orden de San Juan de Dios, fueron las grandes perjudicadas, viéndose reflejado en la asistencia de las personas que dependían de ellas.4,13,14 Durante la primera mitad del siglo XIX la Iglesia tuvo que afrontar la sucesiva transformación de la sociedad, donde el clero sería el estamento social que más se vería afectado debido a diferentes causas: la separación de la Iglesia del Estado, las sucesivas desamortizaciones, o la disminución del número de clérigos debido a que el crecimiento económico a finales del siglo XVIII e inicios del XIX ofrecía mayores perspectivas a los grupos medios y bajos de la sociedad, junto al aumento de edad para profesar, absteniéndose en ingresar en instituciones religiosas.15-17

En cuanto a la organización sanitaria encontramos similitudes con las ordenanzas y reglamentos de otros hospitales de la época, como el Hospital de Mujeres de Calatayud o el Santo Hospital de la Villa de Mélida en Navarra, que representan la mentalidad que predominaba en los inicios de la Edad Contemporánea peninsular en relación a la asistencia sociosanitaria.6,18

En Antequera, al igual que en el resto de España, durante este periodo las mujeres partícipes en la beneficencia en su mayoría provenían de familias que ocupaban un lugar destacado en la sociedad de la ciudad.11 Como en otros hospitales nacionales, la Junta Municipal preparó la creación de una nueva entidad, la Junta de Señoras.2,9 En la mayoría de las ciudades españolas donde estas juntas entraron en funcionamiento tuvieron poca implicación y no lograron un cambio significativo en la situación calamitosa en la que se encontraban los establecimientos sanitarios a su cargo, y siempre estuvieron subordinadas a las decisiones de las juntas de beneficencia.11,12

Conclusión

El siglo XIX es fundamental para el desarrollo de la medicina y la enfermería como profesiones, con un marcado carácter de dependencia hasta bien entrado el siglo XX. La sanidad en esta centuria solo es una actividad que gira en torno a la policía de salubridad en manos principalmente de alcaldes, que toman medidas en función de las necedades que van surgiendo.

Conocemos el funcionamiento, la gestión y evolución del hospital antequerano, gracias a la información obtenida con el estudio de los documentos procedentes del AHMA. De los resultados del estudio se desprende que la Ley General de Beneficencia, como en el resto del Estado, no pudo aplicarse en todos sus aspectos en Antequera, pese a las buenas intenciones de la Junta de Beneficencia. Los problemas económicos y las circunstancias políticas de este siglo contribuyeron a que no se implantara, aunque sirvieron de base para la asistencia sanitaria futura; pese a los repetidos fracasos legislativos, se formará una red organizativa sanitaria.

Según los textos analizados, parece que las necesidades sociales y sanitarias de la población antequerana pudieron cubrirse. Un nuevo análisis y nuevas investigaciones podrían concretar los problemas sanitarios del momento.

Conocer la historia de los hospitales es uno de los aspectos más importantes de la historia sanitaria y de la enfermería. Conocer el pasado es de gran importancia ya que nos permitirá enfrentarnos a los desafíos que nos depare el presente y el futuro.

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