Describir los inicios de la Beneficencia en el Hospital de San Juan de Dios de Antequera en la primera mitad del siglo XIX: la organización y las actividades realizadas por el personal que ejerce su labor en el hospital.
Estudio histórico descriptivo. Se han utilizado fuentes documentales del Archivo Histórico Municipal de Antequera, libros y literatura científica relacionada con nuestro tema.
Tras la constitución de la Junta Municipal de Beneficencia se elaboran los primeros reglamentos donde se describen, entre otros, aspectos sobre el personal laboral del nosocomio, las actividades hospitalarias y la atención a los niños expósitos, similares a los del resto del país.
La Ley General de Beneficencia no pudo aplicarse en todos sus aspectos en Antequera, pese a las buenas intenciones de la Junta de Beneficencia. Parece que las necesidades sociales y sanitarias de la población antequerana pudieron cubrirse en mayor o menor medida.
To describe the beginnings of the Charity in the Hospital de San Juan de Dios in Antequera in the first half of the 19th century: the organisation and the activities carried out by the staff working in the hospital.
Historical descriptive study. Documentary sources from the Municipal Historical Archive of Antequera, books and scientific literature related to our subject have been used.
After the constitution of the Junta Municipal de Beneficencia, the first regulations were drawn up describing, among other things, aspects of the hospital staff, hospital activities and the care of foundlings, similar to those of the rest of the country.
The General Charity Law could not be applied in all its aspects in Antequera, despite the good intentions of the Junta de Beneficencia. It seems that the social and health needs of the Antequera population could be covered to a greater or lesser extent.
Entre finales del siglo XVIII y principios del XIX el sistema sociosanitario basado en la asistencia religiosa, predominante hasta entonces, llega a ser una responsabilidad del Estado, que interviene en la sanidad para atender a la población más desfavorecida. Durante el siglo XIX, en España se promulgaron distintas normas y reglamentos para el establecimiento y organización de la Beneficencia Pública, como una nueva manera de entender la atención sanitaria. En este contexto, los poderes públicos debían ejercer esta labor asistencial, lo que suponía un coste económico que no asumió el Estado. Como consecuencia de ello, las instituciones sanitarias continuaron funcionando de forma precaria.
Las primeras desamortizaciones realizadas en 1798 y 1808, provocaron una disminución de los recursos económicos de las instituciones sanitarias, situación que se agravaría con la invasión francesa. En 1812 se instaura la Beneficencia, donde las instituciones dejan el control religioso para ser administradas por entidades públicas. Se inicia este siglo con una sanidad y unas instalaciones que se encuentran en muy mal estado, situación que empeora con las posteriores desamortizaciones que aplican los sucesivos gobiernos.
En el primer cuarto del siglo XIX el Hospital de Antequera [Imágenes
El objetivo de este trabajo es describir los inicios de la Beneficencia en el Hospital de San Juan de Dios de Antequera en la primera mitad del siglo XIX: la organización y las actividades realizadas por el personal que ejercía su labor en el hospital.
Diseño: Estudio histórico descriptivo.
La recogida de información se ha realizado a través de:
A inicios del siglo XIX, la asistencia de las personas que dependían de la orden de San Juan de Dios (OH) se agravaría con el déficit de las rentas recibidas, que seguían sin ser capaces de satisfacer las necesidades asistenciales del nosocomio antequerano. Tras dos siglos de gestión del hospital por parte de la OH, el resultado que se esperaba de la actuación de los religiosos fue inferior a lo que se preveía.
En 1820 el Ayuntamiento promovió la creación de una Comisión para investigar la situación del hospital, informando al Jefe Político de la Provincia del estado deplorable del Hospital y de sus habitantes, y la propuesta de la creación urgente de una Junta de Beneficencia.
Aunque el Hospital de Antequera venía funcionando bajo el reglamento de la OH, la Junta de Beneficencia encargó la redacción de unos reglamentos acordes a la nueva situación. Tras la formación de la Junta de Beneficencia, una de las primeras acciones que se llevaron a cabo fue la elaboración de un reglamento que regulase las actividades del hospital, y que quedó recogido en el libro de actas.
El primer artículo estaba dedicado a las enfermerías, reorganizando la ubicación de las salas en el edificio y su utilización:
"
"
"
"
"
"
"
El segundo artículo desarrollaba un plan dietético, con el objetivo de mejorar la asistencia y alimentación de los enfermos:
"
Las dietas las establecía el médico, usando como medidas para ello raciones o medias raciones: la primera dieta a partir de caldo, del que variaba su número en función del estado del paciente. La segunda además de los caldos, se le añadía sopa o chocolate, arroz y fideos.
"
Finaliza el artículo con la anulación de las dietas y prácticas anteriores, quedando a disposición del médico el modificar las dietas según considere oportuno:
"
En cuanto a la organización sanitaria, los empleados y las funciones que ejercían en el nosocomio antequerano venían establecidos en su artículo tercero:
"
En primer lugar, se establecía las obligaciones del Director, el cual se haya subordinado a las decisiones de la Junta Municipal, y debe velar por el funcionamiento del hospital:
"
También se fijaba la ubicación de su despacho, así como la custodia de las llaves de diversas dependencias y de libros de registros:
"
En relación al enfermero mayor, predecesor del actual supervisor de planta de hospital, tendrá a su cargo a los subalternos o enfermeros, ordenándoles las tareas asistenciales, alimentación y de higiene a realizar, encomendadas por el médico y el director:
"
Asimismo, acompañará en la visita al médico, vigilando el estado de las salas, e informando del resultado de la misma al Director:
"
Para finalizar establece:
"
Para los subalternos o enfermeros
En relación al capellán, la comisión, teniendo en cuenta que la gestión y propiedad del hospital pasa de manos seglares a laicas, se abstiene
Al Médico, prácticamente estaban subordinados todo el personal del hospital: subordinados los cabos de sala, practicantes, cocineros y enfermeros. El cual,
"
Junto al médico aparecía la figura del boticario, el cual
"…
Los cabos de sala y practicantes tomaban nota durante la visita facultativa de la dieta y medicamentos de cada enfermo:
"
Respecto al Cirujano, éste
La relación de empleados finalizaba con las figuras del Sangrador y el Cocinero, ambos también estaban subordinados al médico y cirujano.
El cocinero debía seguir las dietas propuestas por el médico. Así en otro documento de la época, se reflejaba en tablas de alimentos diarias, el número y tipo de enfermos y las raciones a administrar según las dietas establecidas. El consumo de pan era de entre 23-30 libras al día y el de carne de 40 libras al día. Otros alimentos utilizados eran: asados, albóndigas, arroz y fideos. [Tablas
| CLASES DE ALIMENTOS | PAN | CARNE | A | B | C | D | E | F | G | H | ||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| d | a | c | a | c | d | c | d | |||||||
| Ración completa | 4 | 6 | 6 | 4 | 4 | 2 | 1 | |||||||
| Ración con arroz | 4 | 6 | 6 | 4 | 2 | 1 | 3 | |||||||
| Ración con fideos | 4 | 6 | 6 | 4 | 2 | 1 | 3 | |||||||
| Ración con huevos | 4 | 6 | 6 | 4 | 4 | 2 | 1 | 1 | ||||||
| Ración con leche | 4 | 6 | 6 | 4 | 4 | 2 | 1 | ½ | ||||||
| Ración de arroz | 4 | 6 | 6 | 3 | ||||||||||
| Ración de fideos | 4 | 6 | 6 | 3 | ||||||||||
| Media ración | 4 | 6 | 4 | 4 | 2 | 1 | ||||||||
| ½ ración con arroz | 4 | 6 | 4 | 4 | 2 | 1 | 3 | |||||||
| ½ ración con fideos | 4 | 6 | 4 | 4 | 2 | 1 | 3 | |||||||
| ½ ración con huevos | 4 | 6 | 4 | 4 | 2 | 1 | 1 | |||||||
| ½ ración con chocolate | 4 | 6 | 4 | 4 | 2 | 1 | 1 | 1 | ||||||
| ½ ración con leche | 4 | 6 | 4 | 4 | 2 | 1 | ½ | |||||||
| Ración con chocolate | 4 | 6 | 4 | 4 | 4 | 2 | 1 | 1 | 1 | |||||
| Sopa de pan | 4 | 4 | 4 | |||||||||||
| Sopa de arroz | 3 | |||||||||||||
| Sopa de fideos | 3 | |||||||||||||
| Sopa de sémola | 3 | |||||||||||||
| Sopa con chocolate | 4 | 4 | 4 | 1 | 1 | |||||||||
| Sopa con leche | 4 | 4 | 4 | 1 | ||||||||||
d = desayuno A = garbanzos E = sémola
a = almuerzo B = tocino F = huevos
c = cena C = arroz G = chocolate
D = fideos H = leche de cabra
Siguiendo con el reglamento, por último, hacía referencia a la inclusa, para la cual dispone: "
Finalmente, aparecía una nota en la que la Comisión encargada de la elaboración del presente documento
"…
El documento concluye:
"
Para finalizar decir que, gracias a los inventarios del Hospital realizados durante el primer tercio del siglo XIX, conocemos los bienes para el servicio y desempeño de su cometido asistencial, y que eran los siguientes: camas, sábanas, colchones, almohadas, mantas, toallas, una escalera para llevar los cadáveres al camposanto, un escalfador, jofaina o aguamanil para lavarse las manos, un aparador de madera con hijuela de alambre y varios instrumentos de cirugía (sierra, corbo, torniquel,…), mesas para la comida de los enfermos, botillas para medicinas, aparatos de morder para la curación, lebrillos y barreños, platos, vasos, pucheros, etc. Además, la enfermería de mujeres disponía de cunas, colchoncillos de lana, sabanitas, y pañales. Respecto a los efectos medicinales utilizados encontramos: linaza, alumbre, espuma de ballena, goma arábiga, sangre de drago, sándalo rojo, raíz de chona, nuez moscada, valeriana, sal de amoniaco, vitriolo blanco, manzanilla, azafrán, salvia real… También disponemos de datos sobre el número de enfermos que por aquel entonces se atendía en el hospital antequerano. [
| 29 de octubre de 1813 | 3 de mayo de 1815 | 3 de mayo de 1818 | 3 de mayo de 1821 |
|---|---|---|---|
| 5 pobres enfermos | 91 pobres enfermos | 158 enfermos curados | 260 pobres enfermos |
| 7 mujeres | 64 mujeres | 18 mujeres | 28 mujeres |
| 39 militares | 391 militares | ||
| Del total 546, 48 muertos | 32 fallecidos | 17 fallecidos |
En octubre de 1838 se informaba al Jefe Político que
Durante estos años había numerosos retrasos en el cobro de las deudas del hospital. Para paliar esta situación se organizaron por ejemplo rifas o funciones de teatro a beneficio de los niños expósitos.
Ya en manos de la Junta, la comisión encargada de la supervisión del hospital elaboró un nuevo reglamento aprobado y puesto en práctica el 21 de enero de 1841.
"
Con la creación de la Junta de Beneficencia se pretendía paliar la mala situación y abandono de los niños expósitos. Las Juntas de Señoras adquirieron especial importancia en el cuidado de niños expósitos, organizando y gestionando. En la primera Ley de Beneficencia de 1822 solo se hacía referencia a las asociaciones de uno y otro sexo que tuviesen por objeto el cuidado de los niños expósitos.
"
Y que provenían de familias que ocupaban un lugar destacado en la economía, la política y la sociedad de la ciudad.
La comisión antequerana creada informó sobre las malas condiciones de los niños expósitos, su mala alimentación, y pidieron cabras para su alimentación, y nodrizas y amas para darles de mamar. Esta situación crítica se prolongó, llegando al traslado de los niños expósitos ante el mal estado de las dependencias del hospital y las dimisiones de los directores de huérfanos, capellán y directores generales. La Junta Municipal creó la Junta de Señoras, cuyas actividades estaban establecidas en el "
Este manuscrito estaba firmado por María de los Remedios Díaz de Tejada, María de la Encarnación Viso de Aguirre, Pedro Albares, Joaquina Uribe de Mansilla, Francisco Delgado y Diego de Padura, este último dirigió e hizo las últimas correcciones, y posiblemente coordinador de la elaboración del reglamento. El resto presumiblemente serian médico, cura, y señoras pertenecientes a la beneficencia. Sin embargo, la actuación de las Señoras no fue más allá de las buenas intenciones de la Junta y de la simple elaboración del citado reglamento; su labor asistencial fue breve o no se llevó a cabo.
Durante estos años la situación del hospital no era muy buena. Junto al mal estado de las dependencias de este (hubo que trasladar a los niños expósitos) se une el hecho de que no se cobraban las deudas; todo esto a pesar de que se disponía aún de numerosos bienes. Como consecuencia de la mala situación se sucedían las dimisiones de los directores de huérfanos, capellán y directores generales. En la junta del 13 de octubre de 1842, la Junta Municipal acordó hacer a cinco hermanas de la Caridad para atender niños huérfanos, asistir a enfermos de ambos sexos y vigilar y cuidar a los niños expósitos. Años después, con la aplicación del Reglamento General de 1852, los niños expósitos de toda la provincia serían acogidos en Málaga.
El nuevo orden militar y político-administrativo que se estableció tras la finalización de la Guerra de la Independencia, dio lugar en España a un desastre económico y una crisis de subsistencia; las bajas humanas ocasionadas en el conflicto bélico incidieron negativamente en el crecimiento demográfico que tardaría varias décadas en solucionarse, no solo por la propia guerra sino por las consecuentes hambrunas causadas por el importante déficit de comida durante y tras el conflicto. A pesar de esta situación, la población de Antequera experimentó un crecimiento demográfico en el que no participaron todos los grupos sociales: las órdenes religiosas, principalmente la orden de San Juan de Dios, fueron las grandes perjudicadas, viéndose reflejado en la asistencia de las personas que dependían de ellas.
En cuanto a la organización sanitaria encontramos similitudes con las ordenanzas y reglamentos de otros hospitales de la época, como el Hospital de Mujeres de Calatayud o el Santo Hospital de la Villa de Mélida en Navarra, que representan la mentalidad que predominaba en los inicios de la Edad Contemporánea peninsular en relación a la asistencia sociosanitaria.
En Antequera, al igual que en el resto de España, durante este periodo las mujeres partícipes en la beneficencia en su mayoría provenían de familias que ocupaban un lugar destacado en la sociedad de la ciudad.
El siglo XIX es fundamental para el desarrollo de la medicina y la enfermería como profesiones, con un marcado carácter de dependencia hasta bien entrado el siglo XX. La sanidad en esta centuria solo es una actividad que gira en torno a la policía de salubridad en manos principalmente de alcaldes, que toman medidas en función de las necedades que van surgiendo.
Conocemos el funcionamiento, la gestión y evolución del hospital antequerano, gracias a la información obtenida con el estudio de los documentos procedentes del AHMA. De los resultados del estudio se desprende que la Ley General de Beneficencia, como en el resto del Estado, no pudo aplicarse en todos sus aspectos en Antequera, pese a las buenas intenciones de la Junta de Beneficencia. Los problemas económicos y las circunstancias políticas de este siglo contribuyeron a que no se implantara, aunque sirvieron de base para la asistencia sanitaria futura; pese a los repetidos fracasos legislativos, se formará una red organizativa sanitaria.
Según los textos analizados, parece que las necesidades sociales y sanitarias de la población antequerana pudieron cubrirse. Un nuevo análisis y nuevas investigaciones podrían concretar los problemas sanitarios del momento.
Conocer la historia de los hospitales es uno de los aspectos más importantes de la historia sanitaria y de la enfermería. Conocer el pasado es de gran importancia ya que nos permitirá enfrentarnos a los desafíos que nos depare el presente y el futuro.
(A)rchivo (H)istórico (M)unicipal de (A)ntequera. Beneficencia. Referencia nº 1007, Legajo nº 12, paquete 5, carpeta 2ª.
AHMA. Beneficencia. Referencia nº1013, Legajo nº 17.
AHMA. Beneficencia. Referencia nº 970, Legajo nº 38-2.
AHMA. Beneficencia. Referencia nº 959, Legajo nº 30.
AHMA. Beneficencia. Referencia nº 968 y 970, Legajo nº 38.
AHMA A. Beneficencia. Referencia nº 1020, Legajo nº 20.
AHMA. Beneficencia. Referencia nº 1025, Legajo nº 27.
AHMA. Beneficencia. Referencia nº 1014, Legajo nº 16.