El artículo supone un análisis historiográfico desde la perspectiva de género de los programas formativos oficiales de los Ayudantes Técnicos Sanitarios (ATS) durante el periodo franquista español. Tras un análisis de fuentes primarias, normativas y referenciales se constata que la orientación pedagógica patriarcal de la formación enfermera durante este periodo establecía una clara diferenciación en la estructura de contenidos didácticos entre hombres y mujeres. En esta línea, las ATS femeninas quedaban en un marco normativo de supeditación al modelo hegemónico biomédico masculino, realidad que se constata a través de desigualdades como el hecho de que las ATS enfermeras recibían lecciones del hogar mientras los hombres nociones de autopsia médico-legal, porque sus estudios tenían que realizarse en régimen de internado a diferencia de los ATS masculinos que se llevaban a cabo en régimen abierto, y porque su colaboración como instructoras en la formación se producirá siempre de forma supeditada a los médicos (hombres).
The article supposes a historiographic analysis from the gender perspective of the official training programs of the Health Technical Assistants (ATS) during the Spanish Franco period. After an analysis of primary, normative and referential sources, it is verified that the patriarchal pedagogical orientation of the nurse training during This period established a clear differentiation in the structure of didactic content between men and women. In this line, female ATS were within a normative framework of subordination to the male biomedical hegemonic model, a reality that is verified through inequalities such as the fact that female ATS received home lessons while notions of medical-legal autopsy, because their studies had to be done in an internship regime, unlike the male ATS that were carried out in an open regime, and because their collaboration as instructors in training will always take place subject to doctors (men).
Finalizada la guerra civil se consideró necesario restaurar la normalidad de la tradición española. La política absolutista del régimen hizo que la censura afectara a las actividades educativas e intelectuales. En el terreno pedagógico, se niegan y se rechazan con inflexibilidad absoluta el ideario de la Institución Libre de Enseñanza, y los postulados pedagógicos de la República, mediante un nuevo sistema educativo, basado en el dirigismo y el control que sanciona, censura, vigila y previene cualquier falta de unidad en sus postulados.
Se iba a predicar y alentar una vuelta o regreso a la auténtica "pedagogía española", que era, la
Se considera como misión esencial del Estado conseguir "un espíritu nacional fuerte", mediante una "disciplina rigurosa de la educación"; y allí se expresa al mismo tiempo la incorporación del sentido católico a la reconstrucción nacional, siguiendo el mandato de que Iglesia y Estado concordarán sus facultades respectivas.
El temprano apoyo del episcopado a la causa de Franco, se vería acompañado enseguida de declaraciones reiteradas en torno a la idea de la simbiosis
El marco general para toda esta política tiene su primer referente jurídico en el acuerdo de 1941 que, al retomar la vigencia de algunos artículos del
Por otro lado, la "formación patriótica", la preparación para la conciencia de los deberes que el
La Ley de Educación Primaria de 1945, asignaba a la escuela la misión "esencialmente española", supeditando la función docente a los intereses supremos de la Patria, y trabajando por "unificar la conciencia de los españoles" en el servicio a la misma. El artículo primero de dicho texto legal establecía que en ese grado inicial de formación, se debía infundir en los niños y niñas el amor y la idea de servicio a la Patria, siempre de acuerdo con los principios del
La "formación del espíritu nacional", junto a la formación religiosa, la intelectual (Lengua y Matemáticas), y la educación física en el grupo de "conocimientos formativos", constituyen la base de la educación moral e intelectual del Régimen.
Con el paso de los años, nuevas situaciones y algunos graves problemas y dificultades, iban a enfrentar al Régimen de Franco, fundamentalmente a partir de 1957, con dos realidades de interés: la incipiente actividad opositora obrera y estudiantil, y las alteraciones y desgastes de las viejas y clásicas familias y grupos en los que aquel venía sustentándose. Situará como urgencia y vía central y prioritaria la preocupación por la gestión económica. Cambios que tendrán naturalmente repercusión inmediata en los proyectos educativos de la política franquista.
Al comenzar 1969 el Ministerio de Educación y Ciencia, presentaba un documento que señalaba la aspiración generalizada de la sociedad española. Se trata de un documento que quería ser el indicador básico de una futura y completa reorganización del sistema educativo español, conocido como el "Libro Blanco", aunque con evasiones esenciales, denunciaba y analizaba de una manera que, incluso con el paso del tiempo, ha sido considerada como ciertamente muy crítica. Por primera vez se reconocían los problemas que arrastraba el sistema educativo, citaba: insuficiente dotación educativa, fracaso escolar, falta de orientación profesional, falta de eficacia en los métodos didácticos, incapacidad para atender la creciente demanda social de educación, etc. Y de cara a las vías de solución se apuntaban, entre otros, aspectos de gran importancia como la creación de una estructura educativa relacionada o ajustada a la estructura ocupacional, la consecución de una escolarización básica sólida y suficiente, el fomento de una enseñanza superior y una investigación que promovieran el desarrollo social y cultural, la aplicación del principio de educación permanente, etc. Todo ello inspirado, de manera insistente, en el concepto cristiano de la vida, y en los Principios del
A partir de Libro Blanco y la reforma educativa de 1970 que pretendía mejorar la calidad y el rendimiento del sistema educativo, se produce una reforma que se presagiaba, a partir de 1972, como una verdadera
Son numerosas las investigaciones que tratan el tema de los estudios de género en España durante el periodo de 1939 a 1977, pionero es el estudio de María Teresa Gallego o Giuliana di Febo en los años 80, le siguen los de Karhleen Richmond,
Algo indudable dentro de este apartado, en el que relatamos la figura de la mujer y la educación, nos lleva inevitablemente al estudio de la
En cuarenta y tres años de vida atraviesa diferentes etapas, pero manteniendo un discurso monolítico, modificado superfluamente para readaptarse a las demandas femeninas, laborales, educativas o familiares, derivadas de las condiciones socioeconómicas que operan a partir de los años setenta, y de la lucha contra la clandestinidad que mantenían una parte de las mujeres españolas.
Durante el periodo de 1939 a 1960, los objetivos formativos irán encaminados a tres ámbitos principalmente:
El apogeo de esta organización se produce entre los años de 1939 a 1947-1949, la mujer deberá adoptar una "manera de ser" que implica adquirir unas virtudes tales como: la alegría (permanente), entendida como estado de buen humor controlado sin exaltación; la veracidad, diciendo lo que se pensaba y en lo que se creía, es decir, proclamando excelencias de la organización; el orgullo de
Así pues, la influencia directa de la "doctrina falangista" llega a todas las mujeres españolas a través de la
La evolución del porcentaje de mujeres en los distintos niveles educativos durante el periodo franquista español, queda reflejada en la
Fuente: Mayordomo et al., 1999.
1950
1960
1970
46,4%
46,9%
41,09%
31,2%
32,3%
35,6%
10,8%
13,1%
18,6%
11,6%
8,45%
4,71%
Por otro lado, no olvidamos la formación en centros privados tutelados por órdenes religiosas, que cumplían estrictamente las consignas dictadas por la "delegada nacional" para impartir la formación enfermera, las enseñanzas del hogar y la formación del espíritu nacional.
Otro elemento importante en el engranaje educativo de la Sección Femenina fue el
Dentro de este entramado formativo, la educación de las mujeres campesinas y obreras en el ámbito rural, se proponía elevarlo al nivel material y moral. Surge la
Por último, hacemos referencia al
La consideración de la enfermería como trabajo técnico tiene el máximo exponente en las décadas de los 50, 60 y 70 del siglo XX, mantiene los valores vocacionales heredados de sus predecesoras, caracterizándose esta etapa por la conjunción de los aspectos técnicos dentro de un paradigma moralizante.
En este marco se sitúa la presente investigación cuyo objetivo ha sido estudiar las diferencias educativas entre los planes de formación de mujeres y hombres en los diferentes planes de formación del franquismo.
La metodología seguida en este artículo es de carácter historiográfico desde una perspectiva de género poniendo de manifiesto el sistema de relaciones sociales, simbólicas y psíquicas en las que se sitúa de forma diferente y desfavorable a las mujeres con respecto a los hombres que permite estudiar este sistema de relaciones y contemplar a los géneros como entidades políticas, sociales y culturales para, con ello, superar las limitaciones y el determinismo que incorpora la categoría género
Como es sabido la Historia delibera acerca de las actividades de los hombres y mujeres en las sociedades de tiempos pasados, y pretende, indicarnos los sistemas de referencia, en los cuales se insertan los hechos históricos a estudio. Si bien, se podría decir que la Historia, tal y como la Escuela de Annales nos vislumbra
Durante el franquismo se pueden distinguir dos periodos a efectos de programas formativos:
- Un primer periodo pre-unificación que va de 1939 a 1953 donde se pueden distinguir tres profesiones auxiliares sanitarias: practicantes (principalmente hombres, aunque algunas mujeres iniciaran esta formación desde finales del siglo XIX), las enfermeras (exclusivamente femenina) y las matronas. La formación en este periodo era de dos años debiendo superar un examen de reválida en las Facultades de Medicina. En este periodo se puede distinguir la creación de diferentes perfiles de enfermeras como las creadas por la - Un segundo periodo post-unificación que va de 1953 hasta 1975 donde se crea el título de ATS con el propósito de unificar los programas formativos de practicantes, enfermeras y matronas. En este momento la formación se instaura en tres años y se crea una segregación de la formación en función de sexo, creándose escuelas femeninas y masculinas.
Esta formación se materializará a través del Decreto de 27 de Junio de 1952 del Ministerio de Educación Nacional, sobre una base de cuatro años previos de bachillerato y tres de estudios teórico-prácticos, en régimen de internado, obligatorio para las mujeres en Escuelas, oficialmente reconocidas, cuando se organizan los estudios de la Carrera de Enfermera, y se adopta por Decreto de 4 de diciembre de 1953 el nuevo título de ATS femenino y masculino.
- Al lapso de tiempo entre el fin del plan antiguo y la salida de las primeras promociones de ATS ya en franca vía de resolución. - La creación de muchas plazas nuevas a expensas del Seguro Obligatorio de Enfermedad. - La gran expansión hospitalaria llevada a cabo por el Régimen en un ambicioso proyecto denominado Plan de Infraestructuras del Seguro, por el cual se quiso hacer una gran red hospitalaria y de ambulatorios en todas las provincias españolas. Todos estos hospitales fundaron su propia escuela de ATS (femenina), y en la mayoría de los casos las estudiantes se hicieron cargo de la asistencia a los pacientes, ante la falta de personal titulado. - La retribución escasa que percibe la enfermera, que obliga a muchas a decantarse por otras profesiones y actividades, aun prefiriendo íntimamente la nuestra. - La cuantía de las promociones que salen de las Escuelas, menor que el producido antes con la matrícula libre.
Las encargadas de la tutela de la formación enfermera femenina mayoritariamente serán la
En cuanto a las premisas que debía cumplir esta formación, el Dr. Rico Avelló manifestó en su obra
"de orden técnico, la misión de atender y cuidar a los enfermos lo mejor posible; en el aspecto social, por su constante contacto y las relaciones afectivas; ayudarles, aconsejarles y contribuir a resolver complejas situaciones, y como elemento interpersonal erigirse en observadora desapasionada que comunica las incidencias a los demás miembros del "equipo médico" […] nosotros podemos y debemos exigir a una enfermera […] que procure y haga factible aquella ambición".
Asimismo, reflejamos los datos vislumbrados en el estudio de Cantero et al. (2010) para la selección de las alumnas, ésta pone de manifiesto que los criterios de aptitud atendiendo a las cualidades físicas eran: integridad física, salud vigorosa, equilibrio del sistema nervioso, cierta habilidad manual. Siendo cualidades intelectuales gozar de una inteligencia media, claridad de juicio, espíritu de observación, clara intuición, buena memoria y sumisión de criterio a las indicaciones médicas. Y como cualidades psicológico-morales debía tener buen carácter, altruismo, paciencia, veracidad, principalmente con el médico, honradez, prudencia, discreción y sobre todo para guardar con el médico el secreto profesional. La actitud requerida de una buena enfermera era la sinceridad y continua preocupación por los demás, interesándose, en el orden físico, la salud y vida del prójimo, y en el orden sobrenatural, la dignificación del sufrimiento.
Las características diferenciadoras de género, quedan públicamente reflejadas ante las leyes del momento, en los programas formativos de
A fecha de 1959 el número total de escuelas de ATS en España ascendía a un total de 33 Escuelas, 7 de ellas en Madrid, 6 en Barcelona, 2 en Sevilla, y el resto distribuidas por Zaragoza, Pamplona, Málaga, Jaén, Cádiz, Valladolid, Bilbao y Santander, pero la progresión en ascenso es evidente en la
Asociación Española de Enfermería Docente: Escuelas Universitarias de Enfermería, Informe, AEED, Madrid, 1980.
Años
Escuelas ATS
1931-1940
-
1941-1951
-
1952-1960
33
1962-1963
51
1963-1964
55
1964-1965
49
1965-1966
51
1966-1967
53
1968-1969
67
1969-1970
77
1970-1971
66
1971-1972
66
1972-1973
70
1973-1974
70
1974-1975
89
1975-1976
158
Asimismo, una prueba que nos orienta indudablemente, pese a ser enfocados estos estudios a hombres y mujeres, las cifras evidencian todo lo contrario, éstos los cursan mayoritariamente mujeres, y de igual forma ocurre con la consecución de la titulación final, ésta es obtenida mayoritariamente por mujeres, véase la
Fuente: Estadística de la Enseñanza en España, INE, Madrid, varios años; INE: Anuario Estadístico de España, INE, Madrid, varios años.
AYUDANTES TÉCNICOS SANITARIOS
ALUMNOS MATRICULADOS
ALUMNOS QUE TERMINARON
VARONES
MUJERES
TOTAL
VARONES
MUJERES
TOTAL
1917
286
2245
706
2483
719
2835
653
3557
1084
4056
1032
4448
1090
1187
4564
5751
271
1219
1490
1053
4484
5537
327
1301
1628
1106
5273
6379
303
1359
1662
1148
5912
7060
320
1536
1856
10637
2597
12225
2536
13604
3086
16253
4030
17008
4714
20525
5302
30839
8670
Concretando aún más en el objeto de esta investigación, las indicaciones de género en la formación impartida, además del contenido que refleja la Ley como hemos evidenciado hasta el momento, se establece también, en el contenido de los manuales más representativos de la época. Reveladora es la descripción que realiza el Dr. Rico Avelló (1962).
"[…] en la asistencia sanitaria antaño y hogaño ha tenido la mujer una notable participación, esa que ahora, al evocar hechos y circunstancias, permite calificar de bella tradición una profesión con solera y gloriosos antecedentes […]".
Otro autor destacado de la época es Juan Rey, éste dedica en su manual un capítulo de orientación de las cualidades físicas, intelectuales y morales del ATS. En cuanto a las características físicas la enfermera a su parecer.
"[…] exige una constitución orgánica fuerte y una salud vigorosa […]". También nos señala características tan curiosas como el aspecto de las manos, "[…] hace falta una mano serena, firme, segura, ágil, ductil, precisa, respetuosa […]", cualidades que, analizándolas, son más propias de la mujer que del hombre. Nos indica también, la cualidad de un
Queremos resaltar también el hallazgo de un mensaje del Papa Pio XII en 1953, el cual muestra la orientación femenina y católica dominante de los estudios de ATS:
"Queridas hijas enfermeras, que por vocación divina o por libre elección habéis abrazado una vida de sacrificios […]: no estiméis menos vuestra obra que la estima de Dios y la sociedad humana. Es ella noble y necesaria; está dirigida a procurar el bien del cuerpo y del alma; sirve al tiempo y a la eternidad; verdadero y sagrado ministerio. Esta estima, más que dañar el cristiano sentimiento de vuestra humildad, debe serviros de estímulo y entusiasmo en el duro trabajo, en la paciencia inalterable, en la exactitud escrupulosa […] El candor que irradia de vuestros vestidos y evoca a los ojos cansados de los enfermos visiones angélicas, sea símbolo y divisa de vuestra vida interior o sobrenatural, de modo que os vuelva de veras ángeles puestos al servicio de los hombres".
Tan solo encontramos una autora mujer en la época que escribe para la formación de los ATS, es Sor María Rosa Miranda (1956), misionera dominica y enfermera, que escribe la obra titulada
"[…] unido a los estudios sanitarios, ha de ir el conocimiento de la moral, la formación de la conciencia profesional, la delicadeza del espíritu cristiano que caldea el corazón con el fuego de la caridad divina e inclina la voluntad a la práctica de las obras de misericordia […] las normas de moral adecuadas a la profesión sanitaria pueden ordenarse en tres grupos: normas individuales, para ser aplicadas al mismo ATS; normas con respecto a la asistencia de los pacientes, y, finalmente normas de conducta para el trato con los compañeros, con los que desempeñan idénticas tareas y se interesan por el bienestar de los enfermos".
Para finalizar, un aspecto trascendente para el futuro ulterior de la disciplina enfermera, que no podemos pasar por alto, es en qué figuras recaía la formación de los futuros ATS, al principio eran Doctores en Medicina, y alguna Doctora en Medicina y Cirugía, la presencia de
Tras un análisis exhaustivo de las fuentes, tanto primarias, normativas como referenciales, hemos constatado que la orientación pedagógica de los estudios de ATS durante el franquismo contempla una diferenciación en la estructura de los contenidos, según fueran dirigidos éstos, a hombres o mujeres. La orientación pedagógica de los ayudantes sanitarios, como en otros ámbitos educativos del Franquismo, fundamenta sus reglas en los valores ligados a la moral patriarcal. Para las mujeres, esta asunción palmaria implica un marcado carácter de subordinación, tal y como se establece en los postulados ideológico-jurídicos del régimen.
El Sistema Educativo donde se instala la
Del mismo modo, no era preceptivo para obtener la titulación profesional ATS masculino que éstos cursaran los estudios en régimen de internado, al contrario que las ATS femeninas. Asimismo, los
Asimismo, no dejamos en el olvido el hallazgo de la aparición de la figura de la
Solemne clausura del cursillo de iniciación de estudios religiosos. Discurso del Ministro de Educación Nacional. ABC, 13-3-1940, p. 11. [Archivo Hemeroteca de ABC] Enlace:
Decreto del Boletín Oficial del Ministerio de Educación Nacional de 8 de septiembre de 1955. Programa Oficial de Ayudante Técnico Sanitario (Unificación de carreras de practicantes, matronas y enfermeras) 1º, 2º y 3ºcurso. Común a todas las Facultades de Medicina. Madrid, 1959.
Planes de Estudios Oficiales del Programa Oficial de Ayudante Técnico Sanitario. Recuperado de: Universidad de Madrid: Ayudantes Técnicos Sanitarios. (Unificación de carreras de practicantes, matronas y enfermeras). Curso 1º, 2º y 3º Madrid: Departamento de publicaciones de la Facultad de Medicina de Madrid; 1962 y 1966. IV. Rey, Juan. Moral profesional del Ayudante Técnico Sanitario. Santander: Editorial Sal Terrae. 1º, 2º y 3º curso de la 2ª edición (1960-1961), 3ª edición (1963-1965), 4ª edición (1967-1970) 5ª edición (1970-1973) y 6ª edición (1972): págs. 2-3.