index Index de Enfermería Index Enferm 1132-1296 1699-5988 Fundación Index Spain 1132-1296-index-33-e15691 10.58807/indexenferm20247106 00002 EDITORIALES El silencio de las voces que marcan una época 0000-0001-6864-6164 Amezcua Manuel Universidad de Granada, Departamento de Historia de la Ciencia, Facultad de Medicina. Granada, España Universidad de Granada Universidad de Granada Facultad de Medicina Departamento de Historia de la Ciencia, Granada España Correspondencia: mamezcuam@ugr.es 10 03 2025 Oct-Dec 2024 33 4 e15691 Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons <p><inline-graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="1132-1296-index-33-4-e15691-g001.tif"/></p> <p>El mundo del conocimiento, en su constante búsqueda de respuestas y de mejores formas de cuidar y entender la vida, se sostiene sobre los hombros de quienes dedican su existencia a indagar, a reflexionar y a construir un legado intelectual. Sin embargo, en ocasiones, la muerte irrumpe de manera temprana, llevándose consigo a quienes no solo transformaron un campo de estudio, sino que además tejieron lazos de inspiración, aprendizaje y amistad. En apenas un año, nos han dejado tres personas que dejaron una impronta imborrable en la enfermería y en las ciencias de la salud, generando un vacío que se siente tanto en el ámbito académico como en el personal.</p> <p>Cada una de estas personas fue un faro en su respectivo ámbito: la enfermería comunitaria como núcleo esencial de la atención primaria de salud,<xref ref-type="bibr" rid="B1">1</xref> el anáisis crítico de las instituciones de salud como motor de cambio<xref ref-type="bibr" rid="B2">2</xref> y la historia de las profesiones sanitarias como clave para entender nuestra evolución y proyectar el futuro.<xref ref-type="bibr" rid="B3">3</xref> Desde distintos enfoques, sus contribuciones no solo marcaron un antes y un después en el avance del conocimiento, sino que también recordaron el poder transformador del pensamiento riguroso y comprometido.</p> <p>Hoy quiero rendirles homenaje, no solo como profesional que admira sus logros, sino también como amigo que tuvo la oportunidad de compartir momentos, ideas y afectos con ellos. Este texto es una invitación a detenernos en sus vidas, para valorar lo que construyeron y reflexionar sobre lo que su ausencia significa, tanto para nuestra disciplina como para quienes tuvimos en enorme privilegio de conocerlos de cerca.</p> <p><italic>Antonio Frías Osuna, la clarividencia</italic>.<sup>a</sup> Al terminar una cáida mañana de septiembre, dos jóvenes irrumpen en mi consulta con una provocación: “queremos que nos ayudes a montar en la provincia de Jaén la Atención Primaria de Salud”. Federico de la Cuadra (Subdirector de Atención Primaria) y Antonio Frías (Coordinador provincial de Enfermería Comunitaria) no parecían estar dispuestos a aceptar un no por respuesta. Y aquel sí cambió radicalmente mi vida. Durante más de dos décadas pude trabajar con ellos de manera recurrente en la puesta en marcha de varios distritos sanitarios en Jaén y Granada.</p> <p>Nunca llegué a entender de dónde le venía a aquel enfermero de ánimo impetuoso y alegre la aguda capacidad de discernimiento que utilizaba en la toma de decisiones cotidianas, y también en las más comprometidas. Por su edad, no había tenido tiempo material para acumular experiencia, ¿de dónde le nacía entonces la seguridad con la que afrontaba con eficacia los no pocos avatares que tuvimos que atravesar en aquellos pueblos y comarcas secularmente abandonados de la esfera administrativa? Con Antonio Frías aprendimos sobre el poder del consenso para instaurar estrategias de cambio transformadoras y duraderas. Su precoz magisterio estaba abocado a confluir en la universidad, que es donde ha desarrollado una intensa y prolífica actividad académica. Pero, personalmente, me siento orgulloso de haber compartido con él y con su esposa Dori aquellos años jóvenes impregnados por la ilusión de hacer un mundo mejor.</p> <p><italic>Juan Irigoyen Márquez, el ímpetu del hereje</italic>.<sup>b</sup> El primer número de la revista <italic>Index de Enfermería</italic> principió con un artículo editorial sobre la diabetes en las sociedades avanzadas que escribió el sociólogo Dr. Irigoyen,<xref ref-type="bibr" rid="B4">4</xref> ¿o tal vez lo hiciera Juan, paciente el diabético? Porque la conjunción de ambos roles es lo que marcaría la aguda mirada del intelectual hacia los servicios de salud, a los que estaba irremediablemente atado por su condición de paciente crónico. “Lo que realmente funciona bien -solía afirmar con ironía- no es el servicio de atención al cliente, sino el servicio de atención al pariente”. Para Irigoyen la cronicidad se convirtió en el observatorio privilegiado desde donde analizar de forma crítica el cotidiano del poder y sus efectos perversos en las estructuras sanitarias.</p> <p>No utilizaba diapositivas en sus conferencias, tampoco manejaba vehículo propio para desplazarse, una “rara avis” que nunca perdía la pícara sonrisa un tanto infantil para destripar de manera inmisericorde los desenfrenos de aquellas políticas de salud o educativas que consideraba erráticas. Supongo que fue ese talante de valedor de las subalternidades, sumado a su identidad auntocuidadora, lo que le inclinaba a acercarse a la enfermería como profesión en un esperanzador proceso de regeneración ante los discursos biomédicos tradicionales y sus efectos lacerantes.</p> <p>Tuve la oportunidad de colaborar con el profesor Irigoyen en diferentes actividades de posgrado y ciclos de conferencias que solía coordinar, además de coincidir en algunas reuniones científicas a las que fuimos invitados. Pero lo más sustancioso que queda en mi memoria son los cafés vespertinos que cada cierto tiempo compartíamos en el <italic>Botánico</italic>, el bar colindante con la Facultad de Derecho que ocupa el local que en otro tiempo fuera imprenta de donde salían las publicaciones de la Fundación Index. Porque en aquellas inocentes conversaciones era donde emergía en su plenitud el discurso del hereje, del inadaptado, del sabio arrinconado en su propia lucidez. Una luz que no podía cambiar el mundo, pero que alumbraba el camino de quienes ansiábamos transitar la senda del inconformismo.</p> <p><italic>Francisco Herrera, la plácida sabiduría</italic>.<sup>c</sup> La bondad, la sonrisa, la generosidad, la amistad, la cultura, la sabiduría, de pronto cobran prestigio a la vez que se suceden los actos de homenaje en torno al académico de la Universidad de Cádiz que tanto ha contribuido a indagar y divulgar la historia de la medicina y de la enfermería. Los birretes de su familia académica se tornan oscuros para honrarle con la solemnidad que merece. Sus amigos buscamos en el recuerdo la última vez que compartimos ese momento siempre memorable que nos ha procurado con tanta largueza.</p> <p>En mi recuerdo quedaron impresos como en un celuloide, aquellos días estivales que Paco Herrera pasó junto a su compañera Mª Carmen en <italic>Casa de Mágina</italic>, donde tanto aprendimos con sus enseñanzas. La de aquel instante que compartimos con nuestra común amiga Elena Gonzáez Iglesias surcando la bahía de Cádiz en el vaporcito del Puerto de Santa María, que se tornaba en una suerte de viaje iniciático, donde la memoria y la emoción tienden a confundirse.</p> <p>El profesor Herrera lo dejó todo dispuesto para que le sigamos encontrando. Lo hacemos en las calles de su ciudad natal, porque en cada recodo nos dejó una historia para evocarle. En las viejas calles de la ciudad portuaria nos presentó a músicos insignes y a comparsas irreverentes, a liberales decimonónicos y a mujeres turbadoras, banderas, cañones, fenicios y filibusteros. Su tacita de plata echa en falta sus pasos, y sus pasos son añorados por quienes los seguimos con deleite.</p> <p>Para quieres nos dedicamos a cultivar la historia de las profesiones, el profesor gaditano nos ha dejado demasiados aprendizajes como para no evocarle en cada esfuerzo intelectual, en cada destello de luz del conocimiento, en cada gesto de erudición que podamos intentar. Es lo que nos dejan los sabios.</p> <p>Cuando miramos atrás, hacia las vidas de quienes hemos perdido, es imposible no sentir una mezcla de gratitud y desconsuelo. Gratitud por lo que aportaron, por la riqueza intelectual y humana que sembraron en cada proyecto, en cada texto, en cada conversación. Y desconsuelo por las preguntas que quedaron sin respuesta, por los caminos de conocimiento que ya no recorrerán, por los vacíos que ahora somos responsables de llenar.</p> <p>La partida de estas tres luminarias no solo nos deja huérfanos de su sabiduría, sino que también nos desafía. Nos reta a recoger el testigo, a mantener viva la llama de su legado, a continuar pensando, escribiendo y cuidando con la misma pasión y rigor que ellos nos enseñaron. Nos queda también la tarea de honrar su memoria no solo con palabras, sino con acciones que reflejen los valores que encarnaron: la búsqueda incansable de la verdad, el compromiso con la justicia social y la profunda humanidad que marcó su quehacer.</p> <p>Así, mientras nos enfrentamos a la tristeza de su ausencia, también celebramos la fortuna de haber compartido su tiempo, sus ideas y su amistad. Porque, aunque ya no estén físicamente entre nosotros, su huella perdura en cada rincón de nuestro quehacer cotidiano, recordándonos que el conocimiento y el afecto son fuerzas que trascienden incluso a la aparente finitud de la muerte.</p> <p><sup>a</sup><italic>Antonio Frías Osuna</italic>, enfermero, licenciado en Antropología Social y Cultural, doctor por la Universidad de Granada. Precursor de la Enfermería Comunitaria y de la Atención Primaria<xref ref-type="bibr" rid="B1">1</xref> en la provincia de Jaén e impulsor de la humanización de la salud. Colaborador de Medicus Mundi Sur, ha destacado en su lucha contra la violencia de género. En 1980 se incorporó a la Escuela Universitaria de Enfermería de Jaén (actual Facultad de Ciencias de la Salud), en la que fue director y miembro de la Junta de Dirección del Departamento de Enfermería. En su trayectoria académica destaca la coordinación del Master Universitario en Ciencias de la Salud. Falleció en agosto de 2023.</p> <p><sup>b</sup><italic>Juan Irigoyen Márquez</italic>, cántabro, eminente sociólogo y profesor de Sociología en la Universidad de Granada. También impartió su ministerio en la Escuela Andaluza de Salud Pública de Granada. Militante del partido comunista durante la transición, posteriormente se distinguió por adoptar una posición crítica con la deriva política de la izquierda en España. De igual manera se mostró implacable con las perversiones de los sistemas de evaluación universitarios. Su legado intelectual, su ideario, aparece condensado en buena parte en su blog <italic>Tránsitos intrusos</italic>,<xref ref-type="bibr" rid="B5">5</xref> que se apagó con su muerte en mayo de 2024.</p> <p><sup>c</sup><italic>Francisco Herrera Rodríguez</italic>, médico, humanista, doctor por la Universidad de Cádiz, donde ejerció como profesor en el área de Historia de la Ciencia. Académico de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Cádiz y miembro de otras academias y sociedades científicas. Autor de una importante producción sobre historia de la Medicina y la Enfermería en Cádiz, destacó también en su faceta divulgativa, que materializó en la emisión de una veintena de sellos de correos de tipo conmemorativo. Entre sus aficiones colaterales que cultivó fueron como pintor, caricaturista y fotógrafo, además de crítico literario. Falleció en septiembre de 2023.<xref ref-type="bibr" rid="B6">6</xref></p> </sec> </body> <back> <ref-list> <title>Bibliografía Frías Osuna, Antonio. Enfermería comunitaria. Barcelona: Masson, 2000. Frías Osuna Antonio Enfermería comunitaria Barcelona Masson 2000 Irigoyen, Juan. La crisis del sistema sanitario en España, una interpretación sociológica. Granada: Universidad de Granada, 1996. Irigoyen Juan La crisis del sistema sanitario en España, una interpretación sociológica Granada Universidad de Granada 1996 Herrera Rodríguez, Francisco. Gavilla de médicos gaditanos. Cádiz: Quorum Libros, 2000. Herrera Rodríguez Francisco Gavilla de médicos gaditanos Cádiz Quorum Libros 2000 Irigoyen, Juan. La diabetes en las sociedades avanzadas, una perspectiva sociológica. Index de Enfermería 1992; 1:3-6. https://www.index-f.com/index-enfermeria/1/0306.php. Irigoyen Juan La diabetes en las sociedades avanzadas, una perspectiva sociológica Index de Enfermería 1992 1 3 6 https://www.index-f.com/index-enfermeria/1/0306.php Irigoyen, Juan. Tránsitos intrusos [blog]. 2012-2014. http://www.juanirigoyen.es/ Irigoyen Juan Tránsitos intrusos blog 2012-2014 http://www.juanirigoyen.es/ González Iglesias, Mª Elena. Francisco Herrera Rodríguez (1957-2023). Semblanza y legado de un humanista. Llull, 2024; 47(95). https://recyt.fecyt.es/index.php/LLUL/article/view/112294 González Iglesias Mª Elena Francisco Herrera Rodríguez (1957-2023). Semblanza y legado de un humanista Llull 2024 47 95 https://recyt.fecyt.es/index.php/LLUL/article/view/112294