indexIndex de EnfermeríaIndex Enferm1132-12961699-5988Fundación IndexSpain1132-1296-index-33-e1484400020Cartas al DirectorApostar por el desarrollo profesional de enfermería en los servicios de reducción de dañosCommit to the professional development of nursing staff working in harm reduction servicesClua-GarcíaRafaelFacultat de Ciències de la Salut de Manresa. Universitat de Vic-Universitat Central de Catalunya, EspañaUniversitat de Vic-Universitat Central de CatalunyaFacultat de Ciències de la Salut de ManresaEspaña
Dirección para correspondencia: rclua@umanresa.cat13122024Jul-Sep2024333e14844Este es un articulo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons
Sr. Director: Se cumplen veinte años del despliegue de las salas de consumo higiénico (SCH) en España, motivo por el cual procedo a reflexionar sobre el rol de enfermería en estos dispositivos, así como en los servicios de reducción de daños. Las SCH son espacios que operan bajo una filosofía de reducción de daños, donde las personas usuarias pueden consumir drogas por vía parenteral o pulmonar en condiciones seguras bajo supervisión de profesionales.1,2
En la actualidad, existen más de 120 SCH distribuidas por Europa, Norteamérica y Australia. En España estos servicios se implementaron a principios de los años 2000 en Barcelona, Bilbao y Madrid, ciudades históricamente azotadas por el VIH/sida y las muertes por sobredosis relacionadas con el uso de drogas por vía parenteral. Si bien, las SCH se han desarrollado de forma desigual en el territorio nacional. En Cataluña se cuenta con siete SCH integradas en centros de atención y seguimiento y en un albergue de Barcelona, además de otras dos en los centros de reducción de daños de Sant Adrià de Besòs y Lleida y dos en las unidades móviles de Badalona y Constantí.2 En Bilbao se dispone de un centro con espacios para consumir por vía parenteral y pulmonar desde 2003. En Madrid, entre 2000 y 2011, se dispuso de una SCH para el consumo por vía parenteral, que cerró por falta de apoyo institucional.
En estos servicios la figura de la enfermera es fundamental en la atención de las personas consumidoras de drogas. Las profesionales brindan una supervisión del consumo de drogas mediante cuidados específicos y educación sanitaria.3,4 Con este enfoque, las personas usuarias evitan las prácticas de riesgo, mejoran las técnicas de consumo y reducen el riesgo de contagio de infecciones de transmisión sanguínea y las muertes por sobredosis.1,3 Además, se facilita el acceso al seguimiento médico y la atención social y se mejora el orden público con una disminución de la conflictividad comunitaria.1,3 Desde estos servicios las enfermeras promueven la integración de políticas sociales al modelo de reducción de daños, con la derivación de las personas usuarias hacia otros servicios sociosanitarios e incorporar la defensa de la vivienda como elemento central para una atención integral.3,5
Sin embargo, las enfermeras encuentran dificultades en el desarrollo profesional relacionadas con unas condiciones ambientales y laborales deficitarias.3,4 Respecto a las características ambientales, se ha señalado que en SCH pequeñas y cargantes se crea un clima hostil y de inseguridad entre profesionales y personas usuarias.2,3 También, se subraya que las profesionales se encuentran sobreexpuestas a situaciones violentas relacionadas con una masculinización de estos espacios, la normalización de un modelo relacional basado en la violencia y el sufrimiento diario vinculado con situaciones de discriminación vividas por las personas usuarias.6 Además, las enfermeras cuentan con unas condiciones laborales precarias relacionadas con jornadas y sueldos inestables que generan desgaste profesional. Esta situación conlleva que muchas enfermeras valoren encaminar sus trayectorias hacia ambientes laborales más seguros y reconocidos.4
En su conjunto, es necesario que las organizaciones que gestionan estos servicios ofrezcan mayor apoyo a las enfermeras en diferentes áreas clave. Con respecto al entorno laboral, se precisa mejorar las condiciones físicas de las SCH. Específicamente, es imprescindible disponer de espacios amplios, con diseños atractivos, que propicien mayor seguridad y faciliten una interacción positiva con las personas usuarias, sobre todo con aquellas que consumen estimulantes.3,6 A su vez, estos espacios deben disponer de documentación estandarizada (protocolos) para apoyar la práctica de enfermería, así como revisar periódicamente las necesidades y los cuidados específicos de las personas usuarias.3,7 En relación con las condiciones laborales, se precisa que las organizaciones establezcan relaciones contractuales basadas en convenios profesionales con unos salarios y horarios dignos, así como en unas condiciones especiales para el equilibrio entre la vida laboral y la familiar.7 Estas condiciones, también pasan por una óptima disposición de personal, siendo importante el desarrollo de planes de reclutamiento y retención de profesionales de enfermería.7
Por último, es importante que las organizaciones brinden formación continuada y supervisión para el desarrollo de las enfermeras en estos servicios. Es necesario que estas, durante su integración en los equipos profesionales, reciban formación especializada sobre el uso de drogas y la reducción de daños, así como en la relación entre las vulnerabilidades estructurales y las inequidades en salud.5,8 Concretamente, se precisa promover enfoques basados en la relación terapéutica, que reconozcan la agencia de las personas usuarias, evitando así actitudes estigmatizantes hacia esta población.8 Del mismo modo, para prevenir el burnout de las enfermeras, relacionado con la violencia y el estrés laboral, es fundamental una formación para la gestión de las emociones, la comunicación interpersonal y la actuación ante situaciones críticas.5,9
En definitiva, es necesario un mayor reconocimiento de la enfermería para mejorar su desarrollo profesional en los servicios de reducción de daños. En este sentido, las organizaciones deben mejorar las condiciones laborales, acondicionar las SCH para una atención en espacios de trabajo seguros y confortables y promover la formación continuada y la supervisión de las profesionales con el fin de afianzar una atención de enfermería de calidad hacia las personas consumidoras de drogas.
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