El artículo examina la figura del cirujano-barbero durante la Edad Moderna, destacando su papel esencial en comunidades rurales al realizar procedimientos médicos básicos. Estos profesionales, formados de manera empírica mediante el sistema maestro-aprendiz, cubrían necesidades médicas inaccesibles para la mayoría debido a la escasez de médicos universitarios. Sus prácticas eran reguladas por el Protomedicato, una institución encargada de legitimar su trabajo. La obra "El sacamuelas" de Gerrit van Honthorst refleja estas dinámicas, mostrando una extracción dental pública en un contexto de desigualdad social. El barbero, iluminado como figura central, simboliza poder y dependencia, mientras que el entorno incluye elementos de picaresca, como un ladrón robando a los curiosos. La escena expone la fragilidad de las clases bajas y su relación con figuras aparentemente autoritativas. Este anáisis conecta el arte y la historia, destacando la relevancia social, médica y ética de los cirujanos-barberos en la Edad Moderna.
The article examines the figure of the barber-surgeon during the Modern Age, highlighting his essential role in rural communities by performing basic medical procedures. These professionals, trained empirically through the master-apprentice system, covered medical needs inaccessible to the majority due to the shortage of university doctors. Their practices were regulated by the Protomedicato, an institution charged with legitimising their work. Gerrit van Honthorst's ‘The Grinder' reflects these dynamics, depicting a public dental extraction in a context of social inequality. The barber, illuminated as the central figure, symbolises power and dependence, while the setting includes elements of picaresque, such as a thief stealing from onlookers. The scene exposes the fragility of the lower classes and their relationship with seemingly authoritative figures. This analysis connects art and history, highlighting the social, medical and ethical relevance of barber-surgeons in the Modern Age.
«L'Arracheur de dents.» (El sacamuelas), Gerrit van Honthorst, 1627.
Este trabajo aborda el desempeño del oficio de barbero y cirujano en la Edad Moderna. La obra comentada representa una escena situada entre los siglos XVI y XVIII, donde el tema principal es una extracción dental realizada por un cirujano-barbero. La figura del cirujano barbero es de gran importancia en esta época, debido a su mayor número y accesibilidad, ya que los médicos formados en universidades eran escasos. Los que desempeñaban este oficio eran empíricos que adquirían su conocimiento mediante la experiencia y la observación, bajo la supervisión de un maestro del arte.
Los cirujanos titulados se conocían como "latinistas", ya que estudiaban en la lengua oficial universitaria, el latín. Mientras que los cirujanos barberos, conocidos como "romancistas", aprendían en lengua romance, el castellano, que influyó en la popularización de los saberes cultos.1:190 Aprendían su oficio de manera diferente a los médicos universitarios, siguiendo el llamado "sistema abierto".
Estos barberos cirujanos a menudo eran los únicos proveedores de asistencia en la mayoría de los ambientes donde se necesitaba atención médica.4:29 Ejercían tanto en pueblos aislados, en donde eran contratados por clientes para realizar prácticas médicas puntuales, como en instituciones o comunidades, las cuales podían emplearlos para uso exclusivo, estando su trabajo más localizado (hospitales, clanes, familias…) e incluso llegando a formar gremios.1:242 Ofrecían servicios variados, desde cortes de pelo y barba hasta flebotomías o extracciones de dientes, como en el caso de la obra que tratamos. Por supuesto estas prácticas requerían de una compensación hacia el profesional, por lo que parte de la población no se podía permitir sus servicios, y pese a esto seguían siendo más visitados por que los escasos médicos titulados. "La falta de base teórica, el origen popular de los prácticos, la inclusión de elementos supersticiosos, fueron factores sobrados para que el poder establecido reprimiera duramente con leyes y pragmáticas la actuación curadora de profesionales no titulados", como nos dice Manuel Amezcua.1:227
El control de los posibles abusos recaía sobre el Tribunal del Protomedicato, que ha sido una de las instituciones que más ha perdurado en el tiempo, desapareciendo en el siglo XIX.5:9 El comienzo de la etapa de institucionalización de este organismo es la Real Cédula del 30 de marzo de 1477, que acomete la reforma de competencias de Alcaldes y Examinadores Mayores, así como su jerarquización.5:10 Cambios en la legislación hicieron que ganase cada vez más influencia, llegando a su punto ágido en el siglo XVI. Mediante esta institución, barberos mayores examinarían a los aspirantes a maestros de barberos, los cuales al pasar el examen obtendrían la autorización necesaria para realizar sus labores legalmente. Para ello se debía de tener mínimo 4 años de experiencia, conocimientos sobre anatomía vascular y demostrar su habilidad en las prácticas de sajar, sangrar, echar ventosas, poner sanguijuelas y sacar dientes y muelas.1:243
El principal factor de éxito de estos trabajadores es el reconocimiento social, obtenido por maestros que han presenciado su trabajo, testimonios de pacientes satisfechos o avales de personas importantes en la comunidad o notarios. Esto es así ya que la legitimización social cubre el hueco dejado por la falta de titulación universitaria como tenían los médicos.
La obra seleccionada es un óleo sobre tela realizado en el segundo cuarto del siglo XVII, específicamente en 1627, por el pintor caravaggista neerlandés Gerrit van Honthorst, también conocido como Gherardo della Notte (Utrecht, 1590 - Utrecht, 1656). Esta pieza artística pertenece al estilo Barroco y se encuentra en el Museo del Louvre de París.
En esta obra podemos ver cómo se está realizando una extracción dentaria en un espacio aparentemente público, a plena luz del día y a vista de los transeúntes. En la composición aparecen 7 personajes, siendo el más destacado el cirujano barbero. En el centro aparece un campesino portando una azada y una bolsa de tela al hombro. Está ataviado con una camisa, chaqueta y gorro de color gris. Porta una frondosa barba y una expresión incrédula ante la apabullante escena que está aconteciendo. A su lado observamos a una mujer adulta, luciendo una falda oscura y una parte superior rojiza, con volantes en la zona del cuello, donde también porta un pañuelo atado. Sobre la cabeza lleva un sombrero de ala de fibra vegetal para cubrirse del sol, lo que hace pensar que también trabaje en el campo. Porta una cesta de mimbre en la que lleva varias aves muertas entre las que vemos dos perdices colgando de sus patas y un par de patos. Vemos en su rostro un semblante preocupado, con las manos en gesto de oración, como una esposa preocupada ante el dolor que está sufriendo paciente marido.
Entre estos personajes se deja entrever la pequeña cabeza de un niño. También de aspecto pobre, ingenuo y algo picaresco, pero aun así muy interesado en la escena pese al sufrimiento y tinte de violencia que la rodea. Tiene el pelo largo y desaliñado y viste una fina camisa de tonos grisáceos. A la derecha del campesino vemos que se representa otro joven que, aunque porta una aparentemente sencilla blusa o prenda similar de color anaranjado, luce en su cabeza un elaborado tocado de color negro brillante cuyo material parece ser de origen animal, algún tipo de pelaje de color negro y adornado con dos plumas del mismo color. De pelo rubio, su tez blanca, sin arrugas, aparenta una mejor posición social, aunque comparte la expresión de sorpresa ante la escena, lo cual no le impide, con su mano izquierda, sustraer disimuladamente la bolsa que cuelga de la faldriquera del campesino.
En el extremo izquierdo del lienzo observamos a un hombre joven, jovial y amigable. Se presenta limpio y aseado, con una camisa ancha de rayas blancas y verdes que combina con su elegante chaleco verde. Vemos que porta un pequeño sombrero adornado con una ostentosa pluma blanca y de su cintura cuelga una bota. Presenta una tez páida y un cuidado bigote y pelo largo de color castaño bien peinado y aseado. Situándose detrás de la campesina, vemos cómo su mano está cogiendo del cuello uno de los patos, a la vez que aparenta estar interesado en la escena de la extracción dental.
A la derecha, en el foco principal de la obra, nos encontramos con el barbero y su paciente. El paciente está sentado, viste una camisa blanca holgada, acompañada de un chaleco rojizo y una gran chaqueta verde. Su barba y cabello son pelirrojos y están cuidadosamente arreglados. Todo esto se combina con una expresión única en su rostro. Observa al barbero con una mezcla de dolor, miedo e incluso clemencia. Levanta su mano, como intentando apartar el instrumento de su boca, aunque su gesto se asemeja también al de un pecador suplicando perdón.
El protagonista de la obra es el barbero sacamuelas. La iluminación de la obra está centrada en él y en su paciente, capturando así la atención del espectador. Viste un traje holgado de color blanco brillante, adornado con motivos rojos. Lleva una gruesa cadena dorada sobre el pecho y una espada atada a la cintura con un trozo de tela roja. Maneja el fórceps con una expresión inusual de satisfacción que se contrapone a la angustia del paciente. Su amplia y bien cuidada barba de rizos castaños, junto con la falta de pelo en la parte superior de la cabeza, sugiere edad avanzada, resaltada por el foco de luz que el artista ha proyectado sobre la calva.
Sobre una pared, detrás de la escena, se aprecia un pergamino manuscrito con los sellos pendientes, que sugiere la licencia que el barbero exhibe públicamente para ejercer su arte. Se observa un cartel en alemán y un numero de bolsas de pequeño tamaño colgando junto a las que se encuentran una serie de cestas y distintos utensilios de almacenamiento. En el extremo izquierdo se puede observar una estatua de motivo animal, posiblemente representando a un mono.
En su conjunto, podemos observar cómo los elementos más iluminados de la obra son el barbero y su paciente junto con el ladrón. El autor nos plantea con esta obra dos temas principales. El primero representa una práctica médica en la Edad Moderna como actividad de la vida cotidiana y pública, a diferencia del presente, donde estos escenarios son mucho más privados y personales. A la vez, se nos muestra una escena propia de la picaresca, como puede ser el aprovechamiento de los ladrones ante escenarios callejeros que captan la atención de la gente.
Se muestra una escena de desigualdad en la que los estratos más pobres y desvalidos siempre son objeto de todo tipo de abusos: robos, impuestos, violencia… Los personajes más iluminados en la composición son justamente los que se encuentran "socialmente" por encima del resto de personajes. Esto no implica que estén cometiendo actos viles, el barbero está en un principio realizando su labor, con el objetivo de beneficiar a su paciente. Sin embargo, en esta situación el barbero es claramente superior tanto a su paciente como a los campesinos, que miran asombrados. La exhibición de la ostentosa licencia refuerza esta posición. También se nos presenta de una manera muy pulcra, con ropajes blancos y una expresión que se asemeja a la de un santo protector, mirando desde lo alto al pobre paciente que se encomienda a él. Por otro lado, el ladrón está cometiendo un acto de maldad, robándole a una persona que con toda seguridad es más pobre que él. Sin embargo, esto es algo que ha ocurrido a lo largo de la historia, permitiendo al poderoso mantenerse por encima del desvalido en la escala de poder.
¿Se podría pensar en una posible camaradería entre el barbero y el ladrón, y su actuación profesional como una maniobra de distracción para sustraer las bolsas de los curiosos? Los sacamuelas no siempre eran personas que vivían entre lujos y muchos ganaban lo justo para su sustento diario,3:33 por lo que no llega a ser descabellado pensar que este desee algo más de lo que posee.
Los barberos y cirujanos romancistas eran empíricos que aprendían mediante la observación y práctica. Eran los que principalmente realizaban los procedimientos médicos en la población y su práctica empezó a ser regulada con los Reyes Católicos y el Protomedicato. Sus labores eran variopintas y podían ejercerlos en diversos ambientes: gremios, de forma ambulante, de manera privada… Han sido una figura de merecida importancia en la Edad Moderna y uno de los pilares principales de la Salud en esta etapa de la Historia.
La obra "El sacamuelas" de Gerrit van Honthorst retrata la complejidad de la atención médica en la Edad Moderna, donde los barberos-cirujanos, formados empíricamente y sin títulos universitarios, eran fundamentales en comunidades rurales. El barbero, iluminado como figura central, simboliza tanto autoridad como dependencia, mientras realiza una extracción dental pública, algo común en la época. Su satisfacción contrasta con el sufrimiento del paciente, reflejando dinámicas de poder y vulnerabilidad.
El cuadro va más allá de lo médico, introduciendo elementos sociales como los ladrones que roban a los curiosos en plena escena, exponiendo desigualdades constantes. Aunque el barbero parece actuar profesionalmente, la posibilidad de complicidad con el ladrón sugiere las precariedades de su propia posición. Los campesinos, con expresiones de asombro y preocupación, refuerzan la sensación de fragilidad y desventaja de las clases bajas.
Los detalles, como la licencia exhibida por el barbero, subrayan una jerarquía social donde la legitimidad institucional no siempre implica justicia. La obra combina lo cotidiano con lo crítico, mostrando cómo el poder, la desigualdad y la necesidad moldean las interacciones humanas. Así, "El sacamuelas" no es solo un testimonio histórico, sino una reflexión sobre las dinámicas sociales y éticas de cualquier época.